Compromiso de la familia

Apreciar las maneras en que los padres les dan una ventaja a los niños

Hay más probabilidades de que los padres y las madres participen en la educación de sus hijos si creen que pueden marcar una diferencia. Los padres de familia pueden aprender sobre las diferentes maneras en que los padres pueden marcar una diferencia en las vidas de sus hijos. Los niños con padres que participan en su educación llegan a la escuela listos para aprender.

Visión general
Cómo la participación del padre contribuye al bienestar del niño
El problema de la ausencia del padre
Cómo el amor del padre es diferente al amor de madre y por qué importa
Lista de lectura: Recursos sobre por qué los padres importan

Visión general

Hace casi 30 años, el destacado psicólogo infantil Michael E. Lamb nos recordó que los padres son los "colaboradores olvidados del desarrollo infantil". 1 Desde entonces, se ha trabajado mucho para explorar las formas en que los padres contribuyen de manera única al desarrollo saludable de sus hijos. Los académicos ahora saben que los niños y las niñas que han crecido con un padre y una madre que participan en su educación tienen habilidades cognitivas y motoras más fuertes, disfrutan de altos niveles de salud física y mental, aprenden a solucionar problemas de una mejor manera y son más confiados, curiosos y empáticos. También muestran mayor sensibilidad moral y autocontrol.

Conforme crecen, los niños bien atendidos por sus padres tienen muchas menos probabilidades de tener relaciones sexuales a una edad temprana, de tener hijos fuera del matrimonio o de involucrarse en comportamientos delictivos o violentos. Tienen muchas más probabilidades de permanecer en la escuela, de que les vaya bien académicamente y de ir a la universidad.

Los padres pueden ayudar a los programas de Head Start a ser más eficaces en el logro de resultados positivos para los niños. Los programas de Head Start pueden ayudar a fortalecer la asociación para la crianza y ayudar a los padres a ser más eficaces en la vida de sus hijos.

Estos cinco Elementos esenciales para la participación del padre apoyarán a los programas de Head Start en sus esfuerzos por promover la participación del padre. El elemento esencial 1 proporciona investigaciones actualizadas sobre el papel esencial que los padres desempeñan en el desarrollo saludable de sus hijos.

Es importante que los padres y el personal de Head Start comprendan la importancia de la asociación para la crianza y por qué los padres son esenciales para el bienestar de los niños. Este conocimiento los ayudará a satisfacer mejor las necesidades de las familias y los niños.

Cómo la participación del padre contribuye al bienestar del niño

Existe un considerable conjunto de textos investigativos que documentan los beneficios que los padres traen a las vidas de sus hijos. Una revisión de los estudios sobre la participación del padre y el bienestar del niño publicada desde 1980 concluyó que el 82 por ciento de estos estudios demostró "una notable relación entre la participación positiva del padre y el bienestar de sus hijos..." 2

Un análisis de más de 100 estudios sobre las relaciones entre padres e hijos concluyó que tener un padre amoroso y protector era tan importante para la felicidad, el bienestar y el éxito social y académico de un niño como tener una madre amorosa y protectora. Algunos estudios indicaron que el amor de padre contribuía de manera más sólida a algunos resultados positivos importantes del bienestar del niño.3 Weinraub, en "Paternidad: El mito del padre de segunda clase", afirma: "No hay duda de que los padres contribuyen de manera notable al desarrollo del niño. En particular, los padres influyen significativamente en el desarrollo de los roles de sexo, las habilidades cognitivas y la motivación por los logros".4

Preparación escolar y comportamiento

Los niños que tienen un padre que participa en sus vidas en los primeros años van a la escuela con más de las cualidades necesarias para aprender. Son más pacientes, curiosos y confiados. Son más capaces de permanecer en sus asientos, esperar pacientemente a su maestro y mantener el interés en su propio trabajo.5

El psicólogo educativo Paul Amato explica que este nivel más alto de autocontrol en los niños de edad escolar con padres que participan en su educación también se asoció con muchas otras cualidades saludables, como mejores habilidades para la vida en general, mejor autoestima y más habilidades sociales.6

Kyle Pruett, en Fatherneed, informa sobre otro importante estudio científico que relaciona la participación positiva del padre con:

  • Una disminución en los niveles de conducta disruptiva, mal comportamiento, depresión y decir mentiras;
  • Obediencia a los padres, ser amable con los demás y ser responsable;
  • Menos problemas de comportamiento en niños pequeños; y
  • Las niñas son más felices, más seguras y dispuestas a probar cosas nuevas.

Pruett concluye lo siguiente: "El cuidado positivo del padre está asociado con un comportamiento moral más prosocial y positivo en general en niños y niñas".7

Desarrollo cognitivo, motriz y verbal

La psicóloga Ellen Bing fue una de las primeras académicas en explorar cómo la paternidad influye en el bienestar del niño. A principios de 1960, determinó que los niños que tenían padres que les leían regularmente eran más propensos a desempeñarse mejor en muchas categorías importantes de habilidades cognitivas que los niños a los que los padres no les leían. Curiosamente, uno de los beneficios principales fue un aumento sustancial en las habilidades verbales de las niñas.8

Un estudio realizado casi diez años después, publicado en Psicología evolutiva, concluyó que tanto los niños como las niñas en edad preescolar bien atendidos por sus padres tenían más habilidades verbales en comparación con los niños con padres ausentes o dominantes.9

La investigación de Ross Parke muestra que la participación del padre en los primeros meses de la vida de un niño contribuye a un mayor desarrollo intelectual, motor y físico.10

Henry Biller, renombrado investigador de paternidad, ha concluido una y otra vez que los niños que tienen padres que participan en su educación son más seguros y exitosos en la solución de complejas interrogantes matemáticas y lógicas. Esto puede ser porque los padres tienden a ser más especializados y tener un mayor interés en problemas analíticos. Norma Radin concluyó que la alta participación del padre contribuye a una mayor competencia matemática en las niñas pequeñas.11

Michael Yogman realizó un estudio sobre el papel que desempeña el padre en la superación de los efectos de ser un bebé prematuro en poblaciones latinas, afroamericanas y otras poblaciones de centros urbanos. Cuando Yogman les hizo un seguimiento a estos prematuros a los 3 años de edad, concluyó que los niños de padres que participaban a fondo en su educación tenían habilidades cognitivas notablemente más altas que aquellos niños que no tenían padres que participaban en su educación. 12

Michael Lamb concluyó que los niños en edad preescolar con padres que participaban en su educación tenían mayores competencias cognitivas en las evaluaciones intelectuales estandarizadas.13

Seguridad, confianza y apego

Los bebés con padres que participan en sus vidas durante los primeros 18 a 24 meses de su vida son más seguros y son más propensos a explorar el mundo que los rodea con mayor entusiasmo y curiosidad que los niños que no tuvieron a sus padres cerca y participando en su educación. El juego activo del padre y una respuesta más lenta para ayudar al niño en situaciones frustrantes promueve las competencias de resolución de problemas y la independencia en el niño. 14

Toma de decisiones sensatas en la vida

Investigaciones de la Universidad de Pensilvania han concluido que los niños que sienten una cercanía y un afecto con su padre tienen el doble de probabilidades de entrar a la universidad, tienen un 75 por ciento menos de probabilidades de tener un hijo en sus años de adolescencia, un 80 por ciento menos de probabilidades de ser encarcelados y tienen la mitad de probabilidades de mostrar varias de las señales de depresión.15

"Una adolescente blanca de un entorno favorecido tiene cinco veces más probabilidades de convertirse en una madre adolescente si crece en una casa con una madre soltera que si crece en un hogar con ambos padres biológicos".16

Las probabilidades de que un joven varón se involucre en actividades delictivas se duplica si se cría sin un padre y se triplica si vive en un vecindario con una alta concentración de familias sin padres.17

"Las investigaciones son absolutamente claras... el ser humano más capaz de frenar la agresión antisocial de un niño es su padre biológico".18

Desarrollo de la empatía

Un estudio a largo plazo iniciado en la década de 1950 concluyó que el indicador más fuerte para que un niño sea empático en la edad adulta es la participación afectuosa del padre en los primeros años de la vida del niño.19

Tras un estudio de 26 años de duración, los investigadores determinaron que el factor principal en el desarrollo de la empatía en los niños era la participación del padre. El hecho de que los padres pasen tiempo a solas de forma regular con sus hijos se traduce en niños que serán adultos compasivos.20

Kyle Pruett, después de revisar un amplio conjunto de investigaciones sobre la participación del padre y el desarrollo del niño, concluyó: "Estos resultados nos demuestran, sin lugar a dudas, que los padres desempeñan un papel importante e insustituible en el desarrollo sano del niño. Y añade: "Cuanto más cercana sea la conexión entre padre e hijo, mejor será para ambos ahora y en el futuro".21

El problema de la ausencia del padre

Tal como las investigaciones han documentado los diferentes beneficios de la participación positiva del padre, también son claras en cuanto a la ausencia del padre y sus consecuencias negativas para los niños.

¿Cuántos hijos sin padre hay en Estados Unidos?

  • Estados Unidos es el líder mundial en familias sin padres.22
  • Esta noche, unos 24 millones de niños (aproximadamente el 34 por ciento de todos los niños) dormirán en una casa en la que no vive su padre.23
  • Casi el 40 por ciento de los niños en hogares sin padre no han visto a su padre en lo absoluto durante el año pasado.24
  • Más de la mitad de los niños que no viven con su padre nunca han estado en la casa de su padre.25

Porcentaje de niños que viven separados de sus padres biológicos (por raza):26
Niños afroamericanos: 66 por ciento
Niños hispanos: 35 por ciento
Niños blancos: 27 por ciento.

  • Las madres solteras son las principales cuidadoras en el 84 por ciento de todas las familias monoparentales.27

Crecimiento de las familias sin padre por décadas

  • Desde 1960 hasta 1996, el número de niños que vivían en hogares sin un padre o un padrastro aumentó de 7 millones a casi 20 millones. Sin embargo, desde mediados de la década de 1990, el número de niños en hogares sin padres se ha estabilizado.28
  • El número de niños criados por madres solteras aumentó más del triple entre 1960 y 2000, de 5,1 millones a 16,2 millones.29
  • En 1960, solo el 4 por ciento de las madres solteras nunca se habían casado. En 2000, este número había aumentado en un 41 por ciento.30

Buenas noticias

El porcentaje de niños menores de 18 años que fueron criados por solo una madre fue constante desde 1985 a 1990. Este número bajó un ocho por ciento entre 1995 y 2000.31

Actitudes hacia los padres y la ausencia del padre

  • El 64 por ciento de los estadounidenses cree que el ascenso de las familias monoparentales es muy problemático.32
  • Una encuesta realizada en 1999 concluyó que el 77 por ciento de los estadounidenses piensan que los aumentos en el divorcio y las madres solteras han debilitado la conectividad familiar.33
  • Cuando se les pidió que nombraran al adulto "que más admiraban", solo el 20 por ciento de los niños en familias monoparentales nombraron a su padre, en comparación con el 52 por ciento de los niños en familias con padre y madre.34
  • Siete de cada 10 adultos creen que un niño necesita un hogar con una madre y un padre para crecer feliz.35

Cómo el amor de padre es diferente al amor de madre y por qué es importante

Las madres y los padres crian a los niños de forma distinta, y esta diferencia es un gran beneficio para los niños.

La paternidad es tan esencial para el desarrollo sano del niño como la maternidad. La revista especializada profesional Informe de Psicología General concluye que "las pruebas indican que la influencia del amor del padre en el desarrollo de los hijos es tan grande como la influencia del amor de la madre y en algunos casos la supera".36 El Dr. Kyle Pruett, experto en paternidad, explica en Fatherneed: ¿Por qué para el niño el cuidado del padre es tan esencial como el de la madre, "Los padres no miman".37Psicología hoy afirma que "la paternidad resulta ser un fenómeno complejo y único con enormes consecuencias para el crecimiento emocional e intelectual de los niños".38 Erik Erikson, pionero en el mundo de la psicología infantil, explicó que el amor de padre y el de madre son clases cualitativamente diferentes de amor. Los padres "aman más peligrosamente", afirma Erikson, porque su amor es más "expectante, más instrumental" que el amor de una madre.39 Un padre, como padre biológico masculino, aporta contribuciones únicas a la tarea de criar a un niño que nadie más puede proveer.

Estas son algunas de las maneras más convincentes de que la participación del padre marca una diferencia única y positiva en la vida de un niño.

Los padres crian diferente

La diferencia entre la madre y el padre proporciona una importante diversidad de experiencias para los niños. El Dr. Pruett explica que los padres tienen un estilo diferente de comunicación y de interacción con los niños. A las 8 semanas de edad, los bebés pueden diferenciar entre su madre o su padre en las interacciones. Esta diversidad, en sí misma, proporciona a los niños una experiencia más amplia, más rica de interacciones relacionales contrastantes, más que en los niños que son criados por solo uno de los padres. Aunque se den cuenta o no, los niños están aprendiendo a temprana edad, a través de la experiencia, que los hombres y las mujeres son diferentes y tienen diferentes maneras de lidiar con la vida, con otros adultos y con los niños.

Los padres juegan diferente

Mientras que las madres y los padres se involucran físicamente con sus hijos, los padres son típicamente físicos de diferentes maneras. Los padres tienden a jugar con sus hijos y las madres tienden a cuidar de ellos. En general, los padres les hacen más cosquillas, luchan y lanzan a sus hijos al aire (mientras que las madres advierten: "¡Tan alto no!".). Los padres corren detrás de sus hijos, a veces como "monstruos" juguetones y que dan miedo. Los padres hacen más ruido cuando juegan, mientras que las madres son más silenciosas. Las madres mecen a los bebés y los padres los hacen saltar. Los padres son más bruscos, mientras que las madres son más delicadas. Los padres fomentan la competencia; las madres fomentan la equidad. Los padres fomentan la independencia, mientras que las madres fomentan la seguridad.

El experto en paternidad John Snarey señala que los niños que juegan brusco con sus padres aprenden que morder, patear y otras formas de violencia física no son aceptables.40 Aprenden el autocontrol cuando se les dice "ya basta" y cuando le dicen "cálmate". Los padres ayudan a las niñas y los niños a aprender un equilibrio saludable entre la timidez y la agresión. Los niños necesitan la dulzura de la mamá y la rudeza del papá. Ambos proporcionan seguridad y confianza en sus propias maneras de comunicar el amor y la intimidad física.

Los padres fomentan la confianza

Vaya a cualquier patio de juego y escuche hablar a los padres. ¿Quién es muchas veces el que está alentando a los niños a mecerse o subir un poco más alto, andar en bicicleta un poco más rápido o a lanzar un poco más fuerte? ¿Quién está animando a los niños a ser cuidadosos? Las madres tienden a la cautela, mientras que los padres muchas veces animan a los niños a superar los límites. Cualquiera de estos estilos de crianza por sí mismo puede ser poco saludable. Uno puede tender a alentar el riesgo sin tener en cuenta las consecuencias. El otro tiende a evitar el riesgo, lo que puede afectar la independencia, la confianza y el progreso. Juntos, se mantienen mutuamente en equilibrio y ayudan a los niños a estar seguros mientras expanden sus experiencias y su confianza.

Los padres se comunican diferente

Un estudio importante mostró que, al hablar con los niños, las madres y los padres son diferentes.41 Las madres típicamente simplifican sus palabras y hablan al nivel del niño. Los padres no están tan dispuestos a modificar su lenguaje por el niño.

La manera de la madre facilita la comunicación inmediata. La manera del padre desafía al niño a ampliar su vocabulario y sus habilidades lingüísticas, un elemento importante del éxito académico.

Los padres tienden a ser más breves, directos y concretos. También hacen un mayor uso de expresiones faciales y lenguaje corporal sutil. Las madres tienden a ser más descriptivas, personales y ofrecen ánimo verbalmente. Los niños que no aprendan a entender y usar ambos estilos de conversación estarán en desventaja, porque experimentarán ambos estilos al entrar en el mundo adulto.

Los padres disciplinan diferente

La psicóloga educativa Carol Gilligan nos dice que los padres hacen énfasis en la justicia, la equidad y el deber (basado en reglas), mientras que las madres hacen énfasis en la simpatía, el cuidado y la ayuda (basada en relaciones).42 Los padres tienden a observar y hacer cumplir las reglas de manera sistemática y severa, lo cual enseña a los niños la objetividad y las consecuencias del bien y del mal. Las madres tienden hacia la amabilidad y la simpatía en medio de la desobediencia, lo cual transmite un sentido de esperanza. Una vez más, cualquiera de estos por sí mismos no es bueno, pero, juntos, crean un equilibrio saludable y adecuado.

Los padres preparan a los niños para el mundo real

En general, los padres tienden a ver a su hijo en relación con el resto del mundo, mientras que las madres tienden a ver el resto del mundo en relación con su hijo. Por ejemplo, las madres suelen ser muy conscientes de las cosas del mundo exterior que podrían afectar a su hijo (p. ej., violencia, relámpagos, accidentes, enfermedades, gente extraña, perros o gatos). Los padres, aunque no es que no se preocupen por estas cosas, tienden a centrarse en cómo sus hijos estarán o no preparados para algo que pueden encontrar en el mundo.

Los padres a menudo ayudan a los niños a ver que ciertos comportamientos y actitudes tienen determinadas consecuencias. Por ejemplo, los padres son más propensos a decirles a sus hijos que si no son amables con los demás, los niños no querrán jugar con ellos. O que, si no les va bien en la escuela, no podrán entrar a la universidad ni conseguir un buen trabajo. Por lo general, los padres ayudan a los niños a prepararse para la realidad y la crudeza del mundo real, y las madres los ayudan a protegerse de estas. Ambos son necesarios a medida que los niños se hacen adultos.

Los padres proporcionan una mirada al mundo de los hombres

Los hombres y las mujeres son diferentes. Comen diferente. Visten de manera diferente. Huelen diferente. Enfrentan la vida de manera diferente. Estereotípicamente, los padres hacen "cosas de hombres" y las madres hacen "cosas de mujeres".

Las niñas y los niños que crecen con un padre están más familiarizados y se sienten más seguros con el mundo de los hombres. Las niñas con padres que participan en su educación son más propensas a tener relaciones más sanas y de más confianza con los muchachos en la adolescencia y con los hombres en la edad adulta. La razón es porque las niñas tienen una mayor oportunidad de aprender de sus padres cómo deben actuar los hombres hacia las mujeres. Entienden por experiencia qué conductas son inapropiadas. Las niñas cuyos padres participan en su educación también tienen una familiaridad sana con el mundo de los hombres. No se preguntan cómo se siente la barba de unos días o cómo es que te abracen unos brazos fuertes. Este conocimiento genera seguridad emocional y protección de la explotación de los hombres abusivos.

Los niños que crecen con sus papás son menos propensos a ser violentos. Reafirman su masculinidad y pueden aprender de sus padres cómo canalizar esa masculinidad y esa fuerza de forma positiva. Los padres pueden ayudar a los varones a entender la sexualidad masculina, la higiene y el comportamiento adecuado para su edad. Puede ser difícil para las madres enseñarles estas cosas a sus hijos.

Los padres pueden enseñar respeto por el sexo opuesto

Las investigaciones demuestran una y otra vez que los padres que están casados son notablemente menos propensos a abusar de sus esposas o hijos que otros hombres.43 Esto significa que los niños y las niñas con padres casados en el hogar tienen más probabilidades de aprender por observación cómo los hombres deben tratar a las mujeres.

Las niñas con padres que participan en su educación, por lo tanto, tienen más probabilidades de elegir buenos novios o esposos porque han tenido un buen modelo por el cual juzgar a todos los candidatos. Los padres también ayudan a eliminar los malos candidatos. Los niños criados con sus padres tienen más probabilidades de ser buenos esposos porque pueden imitar las fortalezas de sus padres y aprender de sus defectos.

El American Journal of Sociology concluye que "las sociedades con patrones de socialización del niño con el padre presente producen hombres que son menos propensos a excluir a mujeres de actividades públicas que sus contrapartes en sociedades en las que el padre está ausente".44

Los padres conectan a los niños con los mercados de trabajo

Un punto crucial en la vida es la transición de la dependencia financiera a la independencia. Esto es generalmente un proceso gradual, que abarca desde los 16 a los 22 años aproximadamente. Los padres pueden ayudar a conectarse a sus hijos — especialmente a los varones — con los mercados de trabajo cuando están haciéndose adultos. Muchas veces los padres tienen los tipos de conexiones comunitarias diversas que se necesitan para ayudar a los jóvenes adultos a conseguir sus primeros trabajos. Cuando los papás no están en la vida del niño, es menos probable que los varones tengan las conexiones y la motivación necesaria para conseguir un trabajo de verano.

Conclusión

Como explica el destacado sociólogo David Popenoe, "los padres son mucho más que los 'otros adultos' de la casa. Los padres que participan en la educación de sus hijos — particularmente los padres biológicos — aportan unos beneficios a sus hijos que probablemente ninguna otra persona pueda aportar".45 Los padres hacen contribuciones sustanciales a la vida de sus hijos. Los niños tienen un desarrollo empobrecido cuando están privados del amor de su padre.

La Revista de Psicología General afirma: "Muchos estudios han concluido que los niños con padres que participan plenamente en su educación, en relación con los niños con padres que participan menos, tienden a ser más competentes desde un punto de vista cognitivo y social, menos inclinados a los estereotipos de género, más empáticos y psicológicamente más equilibrados".46

Los padres ayudan a los niños a lograr los resultados positivos que buscan los programas de Head Start. Los padres pueden ayudar a los programas de Head Start a ser más eficaces. Los programas de Head Start pueden ayudar a los padres a ser más eficaces en la vida de sus hijos. Elementos esencialess de 2 a 5 ayudará a los programas a preparar, planificar y sostener sus esfuerzos para que los padres sean una parte clave y eficaz de sus misiones.

Lista de lectura: Recursos para entender por qué los padres importan

Paul R. Amato y Fernando Rivera, "Paternal Involvement and Children's Behavior Problems", Journal of Marriage and the Family 61 (1999): 375-384 ("Participación del padre, y niños con problemas de comportamiento") (en inglés).

Ronald J. Angel y Jacqueline L. Angel, Painful Inheritance: Health and the New Generation of Fatherless Families (Madison: University of Wisconsin Press, 1993) (Herencia dolorosa: La salud y la nueva generación de familias sin padre) (en inglés)

Henry B. Biller, Father and Families: Paternal Factors in Child Development (Westport, CT: Auburn House, 1993) (El padre y las familias: Factores paternos en el desarrollo infantil) (en inglés).

David Blankenhorn, Fatherless America: Confronting Our Most Urgent Social Problem (New York: Basic Books, 1994) (El Estados Unidos sin padre: Confrontar nuestro problema social más urgente) (en inglés).

Michael E. Lamb, "Fathers: The Forgotten Contributors to Child Development" Human Development 18 (1975): 245-266 ("Padres: Los colaboradores olvidados al desarrollo del niño").

Sara McLanahan y Gary Sandefur, Growing Up With a Single Parent: What Helps, What Hurts (Cambridge, MA: Harvard University Press, 1994) (Crecer con un padre de familia soltero: Lo que ayuda, lo que duele) (en inglés).

Ross D. Parke, Fathers (Cambridge, MA: Harvard University Press, 1981) (Padres) (en inglés).

David Popenoe, Life Without Father (New York: The Free Press, 1996) (La vida sin padre) (en inglés).

Kyle D. Pruett, Fatherneed: Why Father Care Is as Essential as Mother Care for Your Child (New York: The Free Press, 2000) (Por qué para el niño el cuidado del padre es tan esencial como el cuidado de la madre) (en inglés).

Ronald P. Rohner y Robert A. Veneziano, "The Importance of Father Love: History and Contemporary Evidence", Review of General Psychology 5.4 (2001): 382–405 (La importancia del amor del padre: Historia y evidencia contemporánea) (en inglés).

John Snarey, How Fathers Care for the Next Generation (Cambridge, MA: Harvard University Press, 1993) (Cómo los padres cuidan a la próxima generación) (en inglés).

Notas al pie

1 Michael E. Lamb, "Fathers: The Forgotten Contributors to Child Development", Human Development 18 (1975): 245-266 ("Padres: Los colaboradores olvidados al desarrollo del niño") (en inglés).
2 Paul R. Amato y Fernando Rivera, "Paternal Involvement and Children's Behavior Problems", Journal of Marriage and the Family 61 (1999): 375-384 ("Participación del padre, y niños con problemas de comportamiento") (en inglés).
3 Rohner y Veneziano, 2001, pp. 382-405.
4 M. Weinraub, "Fatherhood: The Myth of the Second Class Parent", en J.H. Stevens y M. Matthews, eds., Mother/Child and Father/Child Relationships,(Washington, DC: National Association for the Education of Young Children, May 2012), 62–64 ("Paternidad: El mito del padre de segunda categoría"), Relaciones madre/niño y padre/niño (en inglés).
5 Henry B. Biller, Father and Families: Paternal Factors in Child Development (Westport, CT: Auburn House, 1993) (El padre y las familias: Factores paternos en el desarrollo infantil) (en inglés).
6 Paul R. Amato, Children in Australian Families: The Growth of Competence (New York: Prentice Hall, 1987) (Los niños en las familias australianas: El crecimiento de la competencia) (en inglés).
7 Pruett, 2000, p. 52.
8 Ellen Bing, "The Effect of Child-Rearing Practices on the Development of Differential Cognitive Abilities," Child Development 34 (1963): 631-648 ("El efecto de las prácticas de crianza de los niños en el desarrollo de habilidades cognitivas diferenciales") (en inglés).
9 Norma Radin, "Father-Child Interaction and the Intellectual Functioning of Four-Year-Old Boys," Developmental Psychology 6 (1972): 353-361 ("La interacción padre-hijo y el funcionamiento intelectual de los niños varones de cuatro años") (en inglés).
10 Ross Parke, Fatherhood (Cambridge, MA: Harvard University Press, 1996) (Paternidad) (en inglés).
11 Henry B. Biller, "The Father and Personality Development: Paternal Deprivation and Sex-Role Development," en Michael E. Lamb, ed., The Role of the Father in Child Development (New York: Wiley & Sons, 1981), p. 104; Norma Radin, citada en Pruett, 2000, p. 45 (El padre y el desarrollo de la personalidad: La privación paternal y el desarrollo del rol de sexo) (en inglés).
12 Michael Yogman, et al., "Father Involvement and Cognitive/Behavioral Outcomes of Preterm Infants," Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, 34 (1995): 58-66 (La participación del padre y los resultados cognitivos/del comportamiento en niños prematuros) (en inglés).
13 Michael E. Lamb, "Introduction: The Emergent American Father", en Michael E. Lamb, ed., The Father's Role: Cross-Cultural Perspectives, (Hillsdale, NJ: Erlbaum and Associates), pp. 3–25 (Introducción: El padre estadounidense emergente) (en inglés).
14 Pruett, 2000, p. 41–42.
15 Frank Furstenberg y Kathleen Harris, "When and Why Fathers Matter: Impacts of Father Involvement on Children of Adolescent Mothers," R. Lerman and T. Ooms, eds (Cuándo y por qué los padres importan: Impactos de la participación del padre en los niños de madres adolescentes) (en inglés). en Young Unwed Fathers: Changing Roles and Emerging Policies (Philadelphia: Temple University Press, 1993) (Padres solteros jóvenes: Nuevas políticas y cambio de roles) (en inglés).
16 Barbara Dafoe Whitehead, "Facing the Challenge of Fragmented Families," The Philanthropy Roundtable 9.1 (1995): 21 (Enfrentar el desafío de las familias fragmentadas) (en inglés).
17 Anne Hill y June O'Neil, Underclass Behaviors in the United States: Measurements and Analysis or Determinants (New York: City University of New York, 1993) (Comportamientos marginados en los Estados Unidos: Mediciones y análisis o determinantes) (en inglés).
18 Psicólogo forense Shawn Johnston, citado en The Pittsburgh Tribune Review, Marzo 29, 1998, de Wade y Sylvester, 2002, p. 106.
19 Robert R. Sears, et al., Patterns of Childrearing (Evanston, IL: Row Peterson, 1957); Pruett, 2000, p. 48 (Patrones de crianza) (en inglés).
20 Richard Koestner, et al., "The Family Origins of Empathic Concern: A Twenty-Six Year Longitudinal Study," Journal of Personality and Social Psychology 58 (1990): 709-717 (Los orígenes familiares de la preocupación empática: Un estudio longitudinal de veintiséis años) (en inglés).
21 Pruett, 2000, p. 44, 41.
22 Alisa Burns and Cath Scott, Mother-Headed Families and Why They Have Increased (Hillsdale, NJ: Erlbaum and Associates, 1994), p. xiii (Las madres como cabeza de familia y por qué han aumentado) (en inglés).
23 Wade F. Horn y Tom Sylvester, Father Facts, Fourth Edition (Gaithersburg, MD: National Fatherhood Initiative, 2002), p. 15 (Datos sobre los padres) (en inglés).
24 Horn y Sylvester, 2002, p. 15.
25 Horn y Sylvester, 2002, p. 28.
26 U. S. Census Bureau, "Living Arrangements of Children Under 18 Years Old: 1960 to Present."
27 Jason Fields, "The Living Arrangements of Children: Fall 1996," Current Population Reports, 70-74, Washington D.C.; Oficina del Censo de EE. UU., 2001 (Situación de vivienda de niños menores de 18 años: De 1960 al presente") (en inglés).
28 Horn y Sylvester, 2002, p. 12.
29 Oficina del Censo de EE. UU., Current Population Reports, (en inglés), (Informes actuales sobre población) P20-537, Tabla CH-5. Washington DC: U.S. Census Bureau, 2001.
30 Oficina del Censo de EE. UU., 2001, Tabla CH-5.
31 Allen Dupree y Wendell Primus, "Declining Share of Children Living With Single Mothers in the Late 1990s", Centro para el Presupuesto y Prioridades Políticas, Washington, D.C., June 15, 2001, p. 1 (Disminución en los niños que viven con madres solteras a fines de la década de 1990) (en inglés).
32 "The Rise of Single-Parent Households." Hart and Teeter Research Companies para NBC News, Wall Street Journal, Junio 16-19, 1999 (El aumento de las familias monoparentales) (en inglés).
33Encuesta del New York Times, Julio 17-19, 1999.
34 Horn y Sylvester, 2002, p. 27.
35 George Gallup, "Report on the Status of Fatherhood in the United States," Emerging Trends 20 (1998): 3-5 (Informe sobre el estado de la paternidad en Estados Unidos) (en inglés).
36 Ronald P. Rohner y Robert A. Veneziano, "The Importance of Father Love: History and Contemporary Evidence", Review of General Psychology 5 (2001): 382–405 (La importancia del amor del padre: Historia y evidencia contemporánea) (en inglés).
37 Kyle D. Pruett, Fatherneed: Why Father Care Is as Essential as Mother Care for Your Child (New York: The Free Press, 2000), pp. 17-34. (Por qué para el niño el cuidado del padre es tan esencial como el cuidado de la madre) (en inglés).
38 "Shuttle Diplomacy," Psychology Today, Julio/Agosto 1993, p. 15 (Diplomacia itinerante) (en inglés).
39 Según se cita en Kyle D. Pruett, The Nurturing Father (en inglés), (New York: Warner Books, 1987), p. 49.
40 John Snarey, How Fathers Care for the Next Generation: A Four Decade Study (Cambridge: Harvard University Press, 1993), p. 35-36 (Cómo los padres cuidan a la próxima generación: Estudio de cuatro décadas) (en inglés).
41 Eleanor E. Maccoby, The Two Sexes: Growing Up Apart; Coming Together (Cambridge: Harvard University Press, 1999), p. 269 (Los dos sexos: Distanciándonos, uniéndonos) (en inglés).
42 David Popenoe, Life Without Father: Compelling New Evidence That Fatherhood and Marriage Are Indispensable for the Good of Children and Society (New York: The Free Press, 1996) p. 146 (La vida sin padre: Pruebas nuevas y convincentes de que la paternidad y el matrimonio son indispensables para el bienestar de los niños y la sociedad) (en inglés).
43 Linda Waite y Maggie Gallagher, The Case for Marriage (En defensa del matrimonio) (New York: Doubleday, 2000); David Popenoe, Life Without Father (La vida sin padre) (New York: The Free Press, 1996); Glenn T. Stanton, Why Marriage Matters: Reasons to Believe in Marriage in Postmodern Society (Por qué el matrimonio importa: Razones para creer en el matrimonio en la sociedad postmoderna) (Colorado Springs: Pinon Press, 1997) (en inglés).
44 Scott Coltrane, "Father-Child Relationships and the Status of Women: A Cross-Cultural Study," American Journal of Sociology, 93 (1988) p. 1088 (Relaciones padre-hijo y el estatus de la mujer: Un estudio intercultural) (en inglés).
45 David Popenoe, Life Without Father (New York: The Free Press, 1996), p. 163 (La vida sin padre) (en inglés).
46 Rohner y Veneziano, 2001, p. 392.

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Apreciar las maneras en que los padres les dan una ventaja a los niños (en inglés)

Tema:Compromiso de la familia

Palabras clave:Compromiso del padre

Resource Type: Artículo

Last Updated: June 11, 2018