Entornos de aprendizaje

Vegetación

Los jardines son una forma ideal de incorporar vegetación en un espacio de juego al aire libre. Estos les dan la oportunidad a los bebés de mirar, tocar y oler plantas y flores. Los niños pequeños pueden ayudar a hacer hoyos en la tierra, a plantar las semillas, regar y cosechar. Los jardines pueden sembrarse directamente en el suelo o en canteros elevados. La tierra no debe tener sustancias químicas como plomo, arsénico u otros contaminantes tóxicos. Esto es particularmente importante si bebés, niños pequeños o mujeres embarazadas consumirán las frutas o vegetales que se cultiven. Si tiene problemas de espacio, utilice el centro de un neumático, maceteros u otros recipientes, o jardineras. Si está disponible, participe en jardines comunitarios donde los niños, el personal y las familias pueden sembrar y cosechar frutas, verduras, hierbas aromáticas y flores.

Un adulto y tres niños reunidos alrededor de la parcela de un huerto, sembrando floresEn los programas basados en el hogar, hable con las familias sobre la vegetación. Averigüe qué árboles, arbustos, plantas y flores tienen a su disposición. Si no tienen ninguno, ¿cómo podrían tener acceso a ellos? Discuta los tipos de plantas que elegirían y por qué si pudieran tener plantas de interiores o exteriores.

La hierba, los árboles, las plantas y las flores estimulan los sentidos de los niños. Al seleccionar la vegetación, tenga en cuenta lo siguiente:1

  • Seguridad (p. ej., vegetación que sea comestible o segura si se mastica y se traga; que se pueda tocar sin peligro, que no tenga espinas en los tallos ni hojas con puntas afiladas).
  • Una variedad de:
    • Formas, tamaños y altura.
    • Texturas (p. ej., plantas con hojas lisas, ásperas o difusas y diferentes tipos de corteza de árbol).
    • Colores (p. ej., árboles y arbustos que permanecen verdes durante todo el año, árboles con hojas que cambian de color y plantas que florecen en diferentes épocas del año).
    • Aromas (p. ej., plantas y flores que desprenden aromas mientras crecen y hierbas que desprenden aromas cuando se secan y se trituran).
  • Efectos del viento (p. ej., qué sucede cuando sopla el viento y el sonido que hace este cuando mueve las hojas).
  • Vegetación originaria del lugar. Esta ayuda a los niños pequeños a identificarse con la belleza natural de su comunidad. También cuesta menos mantenerla porque la vegetación se adapta mejor al suelo y al clima y puede que no sea necesario tratarla con productos químicos. 
  • Importancia cultural para los niños, las familias y el personal (p. ej., plantas que se utilizan tradicionalmente para ceremonias, con fines medicinales y artísticos, como el tejido de cestas, y las plantas que les resultan conocidas a las familias de trabajadores agrícolas migrantes).
  • Múltiples propósitos (p. ej., árboles y arbustos que aportan belleza, así como sombra; plantas como girasoles, tallos de maíz o hierbas altas que actúan como límites naturales para crear un rincón tranquilo mientras que permiten la supervisión visible; y las plantas con ramas que se pueden podar y tejer para crear un túnel).

1 Keeler, Áreas de juego naturales, 74, 91, 112; Lally et al., Guía para configurar entornos, 58 (en inglés).