Prácticas de seguridad

Consejos para proteger a los niños: Una guía de desarrollo - Bebés pequeños

Los bebés dependen de sus cuidadores para la comida, el cariño y el cuidado y para satisfacer necesidades tan básicas como comer, cambiar pañales, dormir y los vínculos afectivos. Pero cada bebé es único. Algunos bebés pueden tranquilizarse fácilmente y son capaces de calmarse rápidamente por sí solos. Otros pueden llorar con frecuencia o durante largos períodos de tiempo. Para prosperar, los bebés necesitan cuidadores que los protejan, se preocupen por ellos y sean receptivos. Un cuidador desarrolla una relación receptiva con un bebé respondiendo a su llanto, a sus balbuceos y a otros intentos de comunicación y proporcionándole lo que necesita. El desarrollo de los niños pequeños gira alrededor del cuidado o la relación receptiva. La estructura de su cerebro literalmente se forma con cada experiencia individual que tienen.

Durante los primeros meses de vida, el cuello de un bebé pequeño no es lo suficientemente fuerte como para soportar el peso de su cabeza. Los cuidadores de los bebés apoyan los movimientos tempranos del bebé sujetándolo suavemente y posicionando el cuerpo, la cabeza y el cuello para prevenir lesiones. Los cuidadores también brindan un espacio seguro para que los bebés pequeños participen en el "tiempo boca abajo" supervisado. Esto les da la oportunidad de desarrollar los músculos que necesitan para sostener su cuello, controlar el movimiento de sus brazos y piernas, rodar (4 – 6 meses), sentarse (7 – 9 meses) y finalmente prepararse para gatear y caminar. Los bebés pequeños también comienzan a rodar y desplazarse a veces de maneras inesperadas. Los cuidadores necesitan supervisarlos de cerca para prevenir las caídas, la principal causa de lesiones no intencionales y no fatales (en inglés) entre todos los niños desde el nacimiento hasta los 5 años. Además, empiezan a agarrar objetos y deben tener acceso a materiales que sean seguros para que no haya ningún riesgo de asfixia.

Los bebés desarrollan sus habilidades para alimentarse a medida que van madurando. Al principio solo son capaces de chupar y tragar líquidos. Con el tiempo, tendrán un mayor control de la lengua y boca, lo cual les permite empezar a comer alimentos colados o purés con una cucharita. Los cuidadores hablan con las familias para determinar qué alimentos y estilos de alimentación mejor satisfacen las necesidades de sus hijos y observan a los bebés cuidadosamente cuando les dan de comer. Las conversaciones sobre la comida son respetuosas de las tradiciones culturales y alimentarias de la familia, y apoyan unas prácticas de alimentación seguras y culturalmente receptivas.

Los bebés pequeños están respondiendo constantemente al mundo que los rodea. Los objetos de colores brillantes, los juguetes que hacen ruidos y la música relajante pueden estimular o calmar a los bebés. Los cuidadores observan su reacción a diferentes tipos y niveles de estímulo —a través de las vistas, los sonidos y el tacto— y responden proporcionando un ambiente seguro y que fomenta el desarrollo, con suficiente estimulación para responder a las necesidades e intereses de cada niño. "Recuerde que con todos los bebés: ¡sincronizar e ir a la par es importante! (Su) trabajo... es reconocer (a) las tendencias naturales del bebé, estar a la par con él y luego proporcionar el apoyo externo que necesita para manejar la estimulación que es naturalmente el corazón de las interacciones diarias con sus cuidadores y el mundo que lo rodea".1

1 Gouley, K. K. (n.d.). Stimulation and development during Infancy: Tuning in to your baby's cues (en inglés) [Estímulo y desarrollo durante el primer año de vida: Cómo sintonizar con las señales de su bebé] Obtenido del Centro de estudios infantiles del Centro médico de Langone de NYU: Estímulo y
desarrollo durante el primer año de vida: Cómo sintonizar con las señales de su bebé