Marco para las prácticas eficaces

El Centro Nacional de Desarrollo, Enseñanza y Aprendizaje en la Primera Infancia (NCECDTL, sigla en inglés) utiliza una casa para representar los seis elementos integrales de la enseñanza y el aprendizaje de calidad para los niños comprendidos entre las edades desde el nacimiento hasta los 5 años en todas las opciones del programa Head Start. La enseñanza y el aprendizaje de calidad aprovechan las experiencias vividas por los niños y sus familias, las lenguas maternas, las perspectivas y las formas culturales de conocer y ser para que el aprendizaje sea más significativo y atractivo. Además, crean entornos equitativos en los que todos los niños tienen un sentido de pertenencia, y eso promueve su desarrollo social y emocional y su preparación para la escuela.

Los seis elementos del Marco para las prácticas eficaces, o Marco de la casa, son:

  • Los cimientos: proporcionar interacciones atentas, sensibles y eficaces y ambientes de aprendizaje interesantes.
  • Currículo: implementar un currículo basado en la investigación y las prácticas docentes.
  • Pruebas diagnósticas y evaluaciones funcionales continuas: utilizar las pruebas de cribado y evaluaciones funcionales continuas sobre las habilidades de los niños.
  • Apoyo individualizado: incorporar la enseñanza y el aprendizaje altamente individualizados.
  • Familias: participación activa de los padres y las familias.
  • Prácticas centradas en la equidad

Cuando estos elementos se conectan, forman una sola estructura que rodea a la familia en el centro. La familia es la esencia de la casa. Cada elemento se implementa en colaboración con los padres y las familias como coeducadores dentro de su contexto cultural y comunitario. Las prácticas y políticas centradas en la equidad no solo rodean la casa, sino que están integradas en cada elemento para garantizar el acceso equitativo, la pertenencia, las experiencias divertidas y de alta calidad que fomenten el desarrollo, y los resultados positivos para todos los niños y las familias.

Prácticas equitativas de enseñanza y aprendizaje

Equidad

Un trato justo y equitativo para todos los niños, familias y aquellos que los apoyan, permitiéndoles a todos alcanzar su máximo potencial.

La equidad promueve el acceso continuo, sistémico y sin sesgos a servicios y sistemas integrales para todos, incluidos los grupos marginados: personas afroamericanas, negras, latinas, hispanas, indígenas, indios estadounidenses, nativas de Alaska, asiáticas-americanas, isleñas del Pacífico u otras personas que no son consideradas de raza blanca, miembros de minorías religiosas, personas que son LGBTQ+, personas con discapacidad, personas que viven en zonas rurales y las personas que sufren los efectos negativos de una pobreza prolongada u otras formas de desigualdad.

A lo largo de este recurso se usan los términos "niños y familias que han sido histórica y contemporáneamente marginados" y "niños y familias con identidades marginadas". Los grupos específicos se nombran cuando corresponde.

Las prácticas equitativas de enseñanza y aprendizaje se basan en relaciones e interacciones positivas y que fomentan el desarrollo que son receptivas desde un punto de vista cultural y lingüístico, conscientes del sesgo y ratifican todos los aspectos de la identidad de los niños: raza, etnia, cultura, idioma, discapacidad, género, estatus socioeconómico, etc. Los niños de raza negra, latinos, indígenas, asiáticos y todos los niños que no son considerados de raza blanca, así como los niños con discapacidades, los niños que viven en la pobreza, los niños cuyos padres son LGBTQIA2S+ y sus familias aportan una gran diversidad y conocimiento arraigado en formas culturales de ser y de conocer, en las que debe centrarse su experiencia de aprendizaje. Centrarse en las experiencias vividas por los niños busca remediar el impacto de la marginación histórica y contemporánea al tiempo que crea entornos de aprendizaje equitativos donde se validan la alegría, el talento y las identidades de estos niños.

Las prácticas centradas en la equidad enseñan a través del prisma de la cultura y de una manera auténtica que valida la identidad de los niños y las familias para apoyar el desarrollo y el aprendizaje. Es clave que los líderes del aprendizaje infantil, el personal docente (p. ej., maestros, visitadores del hogar, proveedores de cuidado infantil familiar) y los coaches consideren cómo funcionan sus creencias y prácticas para desarticular los sesgos y fomentar el disfrute del aprendizaje. Para lograr esta meta, las prácticas centradas en la equidad son una práctica esencial y que ocupa un lugar primordial dentro de cada elemento del Marco de la casa.

Mentalidad centrada en la equidad

Una mentalidad centrada en la equidad prioriza lo siguiente:

  • Mantener a los niños y las familias en el centro.
  • Ser conscientes de nuestros propios sesgos y suposiciones.
  • Comprender cómo los sesgos y las suposiciones conducen a actitudes, creencias y acciones cargadas de prejuicios hacia los niños y las familias, en particular hacia aquellos cuyas identidades han sido marginadas histórica y contemporáneamente.

El personal docente desempeña un papel fundamental en las experiencias de aprendizaje de los niños durante la primera infancia y más allá. Cuando el personal crea entornos de aprendizaje caracterizados por interacciones positivas y basadas en las fortalezas, los niños y las familias experimentan un sentido de pertenencia. Para lograrlo, el personal docente debe tener una mentalidad centrada en la equidad. Centrarse en la equidad significa que uno es consciente de las injusticias y la discriminación históricas y contemporáneas que han llevado a que se margine la identidad de los niños y sus familias en nuestra sociedad. Ello requiere estar al tanto de las barreras que el racismo, el clasismo, el sexismo, el capacitismo, la homofobia, la xenofobia y otros sistemas de opresión han impuesto a las experiencias vividas por los niños y las familias. También significa que, más allá de tener conciencia y de comprender el fenómeno, estamos comprometidos a actuar para desarticular estas desigualdades dentro de nuestras esferas de influencia y contribuir a que los niños y las familias puedan prosperar. Para poder trabajar con niños y familias de diversos orígenes raciales, étnicos, culturales, lingüísticos y de capacidad, es clave tener una mentalidad centrada en la equidad. En el Marco de la casa, esta mentalidad centrada en la equidad se representa como un revestimiento fuerte que rodea toda la casa. Y destaca la importancia de abordar todos los aspectos del trabajo con la conciencia de que los sesgos y las acciones diarias de uno influyen en los niños y las familias.

Tener una mentalidad centrada en la equidad implica:

  • Comprometerse con la autorreflexión continua sobre las propias acciones, sesgos, actitudes y creencias.
  • Aprender sobre aquellos aspectos históricos y contemporáneos de nuestra sociedad que discriminan injustamente a las personas y las comunidades por sus identidades interseccionales.
  • Reflexionar críticamente y borrar de la memoria aquellos marcos de investigación y educativos que se basan en los déficits.
  • Aplicar un lenguaje y unos enfoques basados en las fortalezas que se centren en la alegría y el talento de todos los niños, particularmente los que no son considerados de raza blanca y los niños con discapacidades.
  • Fomentar entornos de aprendizaje en los que las identidades interseccionales de los niños y sus familias se incluyan como partes valiosas del desarrollo y el aprendizaje de los niños.
  • Abogar por una mayor equidad en el acceso de los niños y las familias a una educación y a unos servicios de alta calidad, a unas experiencias positivas y justas, y a unos resultados que no dependan de las variables demográficas de cada uno.