COVID-19 y la comunidad de Head Start

Salud mental y bienestar

La pandemia del COVID-19 ha afectado la forma en que vivimos, trabajamos y jugamos. También puede haber aumentado la exposición de niños y familias a estrés, trauma y trastornos por consumo de sustancias. Los programas Head Start desempeñan un papel vital en el apoyo a la salud mental y el bienestar social y emocional de los niños, las familias y el personal.

A medida que los programas continúan proporcionando los servicios en persona o regresan a ellos, pueden surgir preguntas sobre cómo apoyar mejor a los niños, las familias y el personal. La buena noticia es que las mejores prácticas no han cambiado. La larga historia del programa Head Start de promover el bienestar y apoyar a las familias durante momentos de estrés, trauma y adversidad continúa ayudándonos a manejar esta pandemia. Encuentre mensajes y recursos clave a continuación para comprender el estrés y el trauma y apoyar la resiliencia para promover la sanación y la recuperación.

Mensajes generales

Promueva relaciones receptivas y que fomenten el desarrollo para apoyar el bienestar y amortiguar cualquier impacto potencial del estrés.

Priorice las herramientas y actividades de bienestar para el personal para que los proveedores puedan apoyar a los niños y las familias de una manera segura, receptiva y que fomente el desarrollo.

Recurra a los consultores de salud mental para bebés y la primera infancia disponibles para apoyar la práctica reflexiva y el procesamiento de sucesos en los niños, las familias y el personal.

Garantice horarios y rutinas predecibles, expectativas claras y oportunidades para detectar, etiquetar y trabajar con los sentimientos para ayudar a los niños y adultos a volver a los servicios en persona.

Cuando regrese a los servicios en persona, establezca nuevas rutinas y estructuras tan pronto como sea posible. Deje claro qué será igual que la última vez que todos estuvieron juntos y lo que hay de nuevo (p. ej., usar mascarillas, tomarse la temperatura, desinfectar, distanciamiento físico).

Reconozca que algunas poblaciones se han visto afectadas desproporcionadamente por el COVID-19. Cree un espacio para que las familias y el personal compartan sus experiencias y deje que ello sirva de guía a los planes para volver o para continuar con los servicios en persona.

Consulte intencionalmente con todas las familias sobre cualquier circunstancia o problema de seguridad desafiante (p. ej., consumo de sustancias, violencia doméstica, etc.) mientras hacen la transición o continúan con los servicios en persona.

Aliente a los padres a participar en prácticas de cuidado personal para promover su propio bienestar y evitar que surjan problemas más significativos. Cuando sea apropiado, remita a las familias a tratamientos de salud mental para ayudar a procesar sucesos actuales o anteriores que puedan estar afectando su capacidad para lidiar con la situación.