Salud mental

Evaluación de la crisis familiar

Una crisis es un período de mayor tensión y desequilibrio familiar que requiere una rápida identificación por parte del personal. El personal de Head Start que trabaja con las familias encontrarán esta información útil para comprender lo que ocasionan las crisis para las familias. Así como una crisis es una oportunidad para una familia, también es una oportunidad para que el personal marque una verdadera diferencia en la vida de una familia de Head Start

Lo siguiente es un extracto de las Guías de capacitación para la comunidad de aprendizaje de Head Start: Apoyando a las familias durante una crisis.

Conceptos clave
Elementos que contribuyen a una crisis
Fases de una crisis
El momento de la intervención de Head Start
Los efectos psicológicos de las crisis
Ideas para extender la práctica

Conceptos clave

  • Una crisis puede presentar una oportunidad para un cambio positivo. Una crisis es un momento para ayudar a las familias a descubrir y fortalecer las habilidades para resolver los problemas. Durante un período de crisis intensa, cuando fallan los métodos habituales de adaptación, las familias están a menudo abiertas a nuevos enfoques de solución de problemas de aprendizaje. Una vez que una crisis se resuelve constructivamente, muchas familias se encuentran fortalecidas por la experiencia y mejor preparadas para el próximo desafío de la vida. Por otra parte, algunas familias, sin el apoyo y los recursos para resolver las crisis de forma constructiva, se encuentran en riesgo de una espiral descendente en su funcionamiento y puede ser que jamás se recuperen del todo.
     
  • Una crisis se identifica por las reacciones de una familia a una situación o evento estresante. Una crisis es un malestar en un estado estacionario provocando una interrupción o ruptura en el patrón habitual de un individuo o de la familia de funcionamiento. Las familias en crisis encuentran que sus formas habituales de afrontar o resolver los problemas no funcionan; como resultado de ello se sienten vulnerables, ansiosas y abrumadas. 
     
  • Una crisis tiene cuatro elementos que interactúan. Generalmente una familia llega a una crisis cuando dos o más elementos interactúan, contribuyendo a un estado de crisis. Estos elementos incluyen: 1) experimentar una situación que produce estrés; 2) tener dificultad para superarla; 3) mostrar dificultad crónica para cumplir con las responsabilidades familiares básicas y 4) aparentemente no tener fuentes de apoyo. Las diferencias entre los elementos que interactúan hacen que cada crisis sea única. 
     
  • Una crisis suele caracterizarse por cinco fases. Un estado de crisis en una familia es de corta duración, generalmente dura no más de seis semanas y consta de cinco fases. Las cinco fases pueden ocurrir en orden o se superponen y se entrelazan: 1) la crisis se desencadena, entonces la familia 2) ve la crisis como una amenaza, 3) responde de una manera desorganizada, 4) busca una solución y 5) adopta nuevas estrategias para superarla. Hay señales de angustia.
     
  • Las personas en crisis suelen experimentar una variedad de efectos psicológicos: Dificultad para pensar claramente, estar enfocado en actividades sin sentido, expresiones de hostilidad o entumecimiento, impulsividad, dependencia y sentimientos de incompetencia son algunos efectos de las crisis que el personal debe anticipar y comprender.

Antecedentes generales

Gran parte del trabajo del personal de Head Start tiene que ver con la prevención de las crisis. Sin embargo, el personal no puede siempre predecir ni prevenir las crisis en las familias.

Una crisis es un malestar en un estado estacionario provocando una interrupción o ruptura en el patrón habitual de funcionamiento de una familia. Las familias en crisis encuentran que sus formas habituales de afrontar o resolver los problemas no funcionan; como resultado de ello pueden sentirse amenazadas. Esta hoja de datos/consejos que evalúa la crisis familiar, prepara al personal para reconocer y evaluar a las familias que se encuentran en un estado de crisis.

Elementos que contribuyen a una crisis

Una familia se mueve hacia un estado de crisis cuando dos o más de los cuatro elementos que contribuyen a una crisis interactúan. Estos elementos son: 1) experimentar una situación que produce estrés; 2) tener dificultad para superarla; 3) mostrar dificultad crónica para cumplir con las responsabilidades familiares básicas y 4) aparentemente no tener fuentes de apoyo. A fin de identificar y evaluar una situación de crisis, es importante que el personal considere cuatro preguntas que abordan estos elementos: ¿Qué situación específica está produciendo más estrés para la familia? ¿Qué dificultades para afrontar son evidentes en la familia? ¿La familia tiene dificultades para cumplir con sus responsabilidades? ¿Qué soportes están disponibles para la familia?

  • Experimentar una situación que produce estrés. Ciertas situaciones o acontecimientos de la vida pueden conducir a la tensión y al estrés de la familia, los cuales contribuyen a un estado de crisis. Por ejemplo, un embarazo no planeado, un divorcio, la pérdida de un ser querido, el desempleo, las investigaciones de los servicios de protección de menores, encarcelamiento, adicciones o la violencia doméstica son a menudo ocasionan las crisis.
     
  • Tener dificultad para sobrellevar el estrés. La dificultad para lidiar con el estrés puede emerger de muchas maneras: rupturas en las rutinas familiares, discusiones familiares, problemas con la toma de decisiones simples, interrupciones en los patrones de dormir y comer, sentimientos abrumadores de estar solos, agotamiento de la energía personal y señales de angustia. Sin una intervención de apoyo para abordar la situación que produce estrés y sus efectos en la familia, es probable que las dificultades de afrontamiento aumenten y empujen a la familia hacia un estado de crisis. 
     
  • Mostrar una dificultad crónica para cumplir con las responsabilidades básicas de la familia. Las familias que no pueden cumplir con las responsabilidades familiares básicas no se encuentran preparadas para lidiar con los desafíos de la vida. Estas familias pueden ser, por ejemplo, incapaces de proveer a sus miembros suficiente comida, refugio, ropa, cuidado de salud, crianza, protección, educación y/o socialización. 
     
  • No tener fuentes aparentes de apoyo. Las familias que van sin apoyo corren el riesgo de ser empujadas hacia una crisis. Por ejemplo, las familias aisladas social o geográficamente que carecen o no utilizan apoyos informales (p. ej., amigos, vecinos, parientes) y recursos formales (p. ej., bancos de alimentos, Head Start, programas de consejería) pueden ser empujadas a una crisis.

Fases de una crisis

Una crisis suele caracterizarse por cinco fases, que pueden ocurrir en orden, solaparse y/o entrelazarse. El conocimiento de las fases, así como el conocimiento de las respuestas de una familia a cada fase, permite al personal examinar una crisis. Como se describe a continuación, las fases de la crisis que una familia experimenta generalmente incluyen lo siguiente:

  • Fase 1: Se desencadena la crisis familiar. Una familia es empujada a una crisis cuando dos o más elementos interactúan, contribuyendo a un estado de crisis. Cuando se desencadena la crisis, causa un cambio en las circunstancias de la familia y un aumento en el estrés y la ansiedad.
     
  • Fase 2: Ver la crisis como una amenaza. Los miembros de la familia ven la crisis como una amenaza para las metas, la seguridad o los lazos emocionales de la familia. Si bien todas las crisis son estresantes, algunas son universalmente amenazadoras: la muerte de familiares o amigos cercanos, enfermedades graves y lesiones personales o los desastres medioambientales. 
     
  • Fase 3: Organizar una respuesta desorganizada. La crisis puede provocar una avalancha de recuerdos sobre tiempos traumáticos o muy estresantes en el pasado de la familia. La familia se desorganiza cada vez más a medida que las estrategias y los recursos utilizados anteriormente para resolver problemas de la familia fallan. Los miembros de la familia experimentan sentimientos crecientes de vulnerabilidad, impotencia, ansiedad y confusión. Como resultado, los sentimientos de perder el control y ser incapaces de cumplir con las responsabilidades familiares pueden intensificarse e incapacitar a los miembros de la familia.
     
  • Fase 4: En busca de una solución. En un intento de lidiar con la tensión cada vez mayor, la familia comienza a involucrar a amigos, parientes, vecinos y otros en la crisis. Típicamente, cada miembro de la familia busca a alguien para validar sus propios puntos de vista sobre la crisis y su resolución. Las opiniones y los consejos contradictorios pueden aumentar la confusión y la inestabilidad de la familia. Cuando la familia no puede encontrar soluciones apropiadas a la crisis, se desencadena una cadena de acontecimientos, creando otra crisis para la familia. La intervención rápida es necesaria para evitar que la cadena de eventos cause una ruptura completa en el funcionamiento familiar.
     
  • Fase 5: Adopción de nuevas estrategias para la crisis. Cuando el apoyo para sobrellevar la crisis está disponible de una persona hábil, no crítica, esta fase representa un punto de inflexión de mejora para la familia en crisis. Marca el comienzo de la recuperación de la familia. Es probable que los miembros de la familia acojan el sentido de dirección, seguridad y protección que el ayudante aporta a su situación.

La tensión y las luchas creadas por la crisis proporcionan la motivación para que la familia aprenda y aplique nuevas estrategias para sobrellevarlas y utilice nuevos recursos. Con la intervención de apoyo, la familia descubre que puede dominar y superar la crisis o, al menos, reconocer, aceptar y adaptarse a la pérdida que rodea la crisis.

El momento de la intervención de Head Start

La oportunidad que una crisis ofrece para mejorar las habilidades para sobrellevar la crisis y resolución de los problemas de las familias depende en gran medida del momento de la intervención. Durante las fases iniciales de una crisis, una familia puede ser receptiva a la intervención. La ansiedad producida por la crisis, aunada a percatarse de que una respuesta preparada no funciona, motiva a la familia a probar nuevas estrategias y recursos para hacer frente a la crisis. Las familias que reciben apoyo y asistencia para ayudarles a lidiar con una crisis rápidamente probablemente se estabilicen en unas pocas semanas.

Si bien la intervención en la crisis no puede curar todo lo produce estrés para la familia, sí proporciona la oportunidad para que el personal enseñe a la familia cómo enfocarse en la crisis y resolverla. Después de adquirir las habilidades y los recursos para resolver la crisis, la familia se da cuenta de que tiene algo de control sobre su vida y la capacidad de solucionar otros problemas estresantes. 

En cambio, las familias que van sin apoyo y asistencia durante una crisis pueden ser atrapados en una cadena de eventos o recuerdos de traumas pasados que solo conducen a más estrés. Consecuentemente, estas familias pueden experimentar rupturas cada vez más graves en el funcionamiento de la familia. La violencia, negligencia y otras conductas destructivas pueden tener el potencial para poner a las familias en contacto con el tribunal de la comunidad y los sistemas de servicios de protección de menores.

Los efectos psicológicos de la crisis

Las personas en crisis típicamente experimentan una variedad de efectos psicológicos. Es importante que los efectos psicológicos sean anticipados e interpretados correctamente. Estos efectos son temporales y no son indicadores de enfermedad mental.

  • Dificultad para pensar con claridad. Algunas personas en crisis pueden saltar rápidamente de una idea a otra en la conversación, haciendo que la comunicación con ellos sea confusa y difícil de seguir. Pueden tener problemas relacionados con ideas, eventos y actividades entre sí de una manera lógica. Pueden pasar por alto u olvidar detalles importantes en su explicación de los acontecimientos. Los temores y deseos pueden confundirse con la realidad. Algunas personas en crisis se aferran a las respuestas o comportamientos que usaron en el pasado para resolver problemas; parecen incapaces de pasar a nuevas ideas, acciones o comportamientos necesarios para resolver la situación actual.
     
  • Enfocarse en actividades sin sentido. En un intento de combatir la ansiedad, las personas en crisis pueden estar demasiado involucradas en actividades que no son productivas. Por ejemplo, pueden pasar todo el día viendo TV, durmiendo o simplemente sentados. Es probable que se beneficien del apoyo para centrarse en las actividades para reducir la crisis.
     
  • Expresar hostilidad o entumecimiento. Los sentimientos de pérdida de control y vulnerabilidad, experimentados por algunas personas en crisis, pueden expresarse a través de palabras y acciones hostiles dirigidas a cualquiera que intervenga en la situación. Otros pueden retirarse o experimentar depresión; parece que no se preocupan por la crisis o su resultado. 
     
  • Impulsividad. Si bien algunas personas se inmovilizan en situaciones de crisis, hay otras que reaccionan impulsivamente sin tener en cuenta las consecuencias de sus comportamientos. El comportamiento impulsivo, como atacar verbalmente a un niño o un cónyuge, puede desencadenar crisis adicionales. En estos casos, una situación compleja se vuelve aún más compleja y difícil de resolver.
     
  • Dependencia. Es natural que algunas personas en crisis se sientan dependientes de un profesional que ofrece ayuda. El profesional representa una fuente de poder y autoridad: alguien que sabe qué hacer y cómo hacer las cosas [y] alguien que es la "respuesta" a todas las dificultades de la familia. Tales percepciones del profesional pueden tener un impacto estabilizador en una familia en el apogeo de una crisis. Después de un breve período de dependencia, la mayoría de las familias son capaces de "dejar ir" y actuar de forma independiente. Para algunos, sin embargo, la dependencia puede persistir y llegar a ser extrema, haciéndolos bastante vulnerables a las influencias negativas. Es posible que no puedan decidir entre lo que es beneficioso para ellos y lo que podría ser perjudicial o para decidir a quién deben o no deben escuchar. 
     
  • Sentirse incompetente. Una crisis representa una amenaza para el sentido de competencia personal y autoestima. Para contrarrestar la autoestima baja, las personas en crisis pueden asumir una fachada de adecuación o arrogancia. Pueden reclamar que no necesitan ayuda o retirarse de las ofertas de ayuda. Es importante recordar que las familias en crisis están probablemente muy asustadas por sus sentimientos de incompetencia, en lugar de estar desmotivados o resistentes.

Próximos pasos: Ideas para extender la práctica

Mejorar las habilidades para la identificación de las crisis

Pida al personal que se reúna con los compañeros de trabajo que no participaron en la capacitación, que compartan información de la capacitación sobre las características, la dinámica y el impacto de las crisis familiares. Durante el proceso de intercambio de información, instruya al personal para que presente ejemplos de crisis familiares y resalte la importancia de la intervención temprana con las familias en crisis. Además, pida al personal que pregunte a los compañeros de trabajo si saben de alguna familia de Head Start que pueda estar en un estado de crisis y, en caso afirmativo, para discutir y evaluar los indicadores y, si es así, discutan y evalúen los indicadores y hagan planes para las visitas domiciliarias.

Mejorar las estrategias para lidiar con las crisis.

Ayude al personal a crear un grupo de apoyo mutuo para las familias de Head Start que están experimentando fuentes similares de estrés, tales como dificultad para encontrar empleo o cuidado infantil, problemas de comportamiento infantil, embarazo adolescente, delincuencia en el vecindario, presupuesto de dinero, etc. En consonancia con el enfoque del grupo, pida al personal que organice a los representantes de la comunidad (por ejemplo, asesores de empleo, especialistas en desarrollo infantil, líderes empresariales, agentes del orden público) para reunirse con las familias para atender sus preocupaciones. Si las familias indican un interés en continuar con el grupo, pida al personal que trabaje con las familias para crear una agenda para las reuniones familiares subsiguientes. La agenda debería incluir tiempo para que las familias compartan sus sentimientos, experiencias y estrategias para sobrellevarlas.

Reconocer a las familias sobrevivientes de crisis

Tenga visita del personal con las familias de Head Start que han sobrevivido situaciones o crisis muy estresantes. Estas pueden ser familias que están criando a los nietos; superado/adaptado a una enfermedad, lesión o discapacidad grave; dejado una relación abusiva; o que han tratado eficazmente con el alcoholismo, la drogadicción, enfermedades mentales, etc. Con el personal, explore las opciones para reconocer las fortalezas y capacidades de estas familias que han sobrevivido las crisis, como un certificado para su libro de cuentos familiar, un ramo de flores o un postre especial. Ayude al personal a seleccionar y poner en práctica una de las opciones.

¡Crisis!

Visión general

Una familia es empujada a una crisis cuando dos o más elementos interactúan, contribuyendo a un estado de crisis. Estos elementos incluyen: 1) experimentar una situación que produce estrés; 2) tener dificultad para superarla; 3) mostrar dificultad crónica para cumplir con las responsabilidades básicas y 4) aparentemente no tener fuentes de apoyo. Las diferencias entre los elementos que interactúan hacen que cada crisis sea única (imagen en inglés).

Infografía de la crisis

Personas en crisis: Señales de angustia

Visión general

Esté al tanto de estas señales de angustia en las familias de Head Start. Pueden indicar un estado de crisis.

 

Señales físicas

Pérdida del apetito
Dolor de espalda
Dificultades respiratorias
Mandíbula apretada
Manos o pies fríos
Diarrea
Boca seca
Presión arterial elevada
Exceso de transpiración
Exceso de salivación
Agotamiento

Fatiga
Piel enrojecida
Micción frecuente
Resfriados frecuentes
Fruncir el ceño
Rechinar los dientes
Dolor de cabeza
Palpitaciones cardíacas
Bochornos
Hiperventilación
Indigestión

Náuseas
Comer en exceso
Erupciones, urticaria
Temblores
Problemas de sueño
Rigidez en el cuello y los hombros
Gas estomacal
Opresión en el pecho
Espasmos
Vómitos
Debilidad en las rodillas

Señales conductuales

Actuar enojado
Actuar irritable
Actuar abrumado
Actuar inquieto
Actuar sospechoso
Actuar tímido, retraído

Ser agresivo
Ser indeciso
Maldecir
Tener accidentes menores
Tener bloque de memoria
No ser productivo

Actuar erráticamente
Fumar excesivamente
Tartamudear
, Tomar alcohol
Consumir drogas
Gritar

Señales psicológicas

Estar frenético, muy nervioso
Estar afligido, molesto
Ser incapaz de pensar claramente
Estar inquieto, nervioso, tenso
Dudar de sí mismo
Sentirse enojado
Sentirse apático

Sentirse insatisfecho
Sentirse frustrado
Sentirse desamparado
Sentirse insuficiente
Sentirse presionado
Tener dificultad para concentrarse

Tener pensamientos preocupantes
Tener bloques mentales
Tener pensamientos acelerados
Tener una sensación de desesperanza
Sentirse solo
Querer ayuda

Las fases de una crisis1

Visión general

Una crisis suele caracterizarse por cinco fases, que pueden ocurrir en orden, solaparse y/o entrelazarse. Conocimiento de las fases y de las respuestas típicas a cada fase lleva a la correcta identificación y evaluación de una familia en crisis. Como se describe a continuación, las fases son:

Fase 1:

Fase 1: Se desencadena la crisis familiar.

Una familia es empujada a una crisis cuando dos o más elementos interactúan, contribuyendo a un estado de crisis. Cuando se desencadena la crisis, causa un cambio en las circunstancias de la familia y un aumento en el estrés y la ansiedad.

Fase 2:

Ver la crisis como una amenaza

Los miembros de la familia ven la crisis como una amenaza para las metas, la seguridad o los lazos emocionales de la familia. Algunas crisis son universalmente amenazadoras o estresantes: la muerte de familiares cercanos o amigos, divorcio, enfermedad grave, lesiones y desastres ambientales.

Fase 3:

Organizar una respuesta desorganizada.

La crisis puede provocar una avalancha de recuerdos sobre tiempos traumáticos o muy estresantes en el pasado de la familia. La familia se desorganiza cada vez más a medida que las estrategias y los recursos utilizados en el pasado para resolver problemas de la familia fallan. Los miembros de la familia experimentan sentimientos crecientes de vulnerabilidad, impotencia, ansiedad y confusión. Como resultado, los sentimientos de perder el control y ser incapaces de cumplir con las responsabilidades familiares pueden intensificarse e incapacitar a los miembros de la familia.

Fase 4:

En busca de una solución.

En un intento de lidiar con la tensión cada vez mayor, la familia comienza a involucrar a amigos, parientes, vecinos y otros en la crisis. Típicamente, cada miembro de la familia busca a alguien para validar sus propios puntos de vista sobre la crisis y su resolución. Las opiniones y los consejos contradictorios pueden aumentar la confusión y la inestabilidad de la familia. Cuando la familia no puede encontrar soluciones apropiadas a la crisis, se desencadena una cadena de acontecimientos, creando otra crisis para la familia. La intervención rápida es necesaria para evitar que la cadena de eventos cause una ruptura completa en el funcionamiento familiar.

Fase 5:

Adopción de nuevas estrategias para la crisis.

Cuando el apoyo para sobrellevar la crisis está disponible de una persona hábil, no crítica, esta fase representa un punto de inflexión de mejora para la familia en crisis. Es probable que los miembros de la familia acojan el sentido de dirección, seguridad y protección que el ayudante aporta a su situación. La tensión y las luchas creadas por la crisis proporcionan la motivación para que la familia aprenda y aplique nuevas estrategias para sobrellevarlas y utilice nuevos recursos. Con la intervención de apoyo, la familia descubre que puede dominar y superar la crisis o, al menos, reconocer, aceptar y adaptarse a la pérdida que rodea la crisis.

1Adaptado de C. Gentry, Crisis Intervention in Child Abuse and Neglect [Intervención de la crisis en el maltrato y descuido infantil, en inglés] (Washington, D.C.; U.S. Dept. of Health and Human Services, 1994).

Posibles efectos psicológicos de las crisis

Visión general

Las personas en crisis suelen experimentar una variedad de efectos psicológicos: Es importante que los efectos psicológicos sean anticipados e interpretados correctamente, sean temporales y no indicadores de enfermedad mental. Como se describe a continuación, los efectos psicológicos caen en seis grandes categorías.

  • Dificultad para pensar con claridad. Las personas en crisis pueden saltar rápidamente de una idea a otra en la conversación, haciendo que la comunicación con ellos sea confusa y difícil de seguir. Pueden tener problemas relacionados con ideas, eventos y actividades entre sí de una manera lógica. Pueden pasar por alto u olvidar detalles importantes en su explicación de los acontecimientos. Los temores y deseos pueden confundirse con la realidad. Algunas personas en crisis se aferran a las respuestas o comportamientos que usaron en el pasado para resolver problemas; parecen incapaces de pasar a nuevas ideas, acciones o comportamientos necesarios para resolver la situación actual.

  • Enfocarse en actividades sin sentido. En un intento de combatir la ansiedad, las personas en crisis pueden estar demasiado involucradas en actividades que no son productivas. Por ejemplo, pueden pasar todo el día viendo TV, durmiendo o simplemente sentados. Es probable que necesiten una ayuda considerable para centrarse en las actividades para poner fin a la crisis.

  • Expresar hostilidad o entumecimiento. Los sentimientos de pérdida de control y vulnerabilidad, experimentado por la mayoría de las personas en crisis, se pueden expresar a través de palabras hostiles y acciones dirigidas hacia cualquier persona que interviene en la situación. Otros pueden retirarse o experimentar depresión; parece que no se preocupan por la crisis o su resultado.

  • Impulsividad. Si bien algunas personas se inmovilizan en situaciones de crisis, hay otras que reaccionan impulsivamente sin tener en cuenta las consecuencias de sus comportamientos. Los comportamientos impulsivos, como atacar verbalmente a un niño o un cónyuge, puede desencadenar crisis adicionales. En estos casos, una situación compleja se vuelve aún más compleja y difícil de resolver.

  • Dependencia. Es natural que las personas en crisis se sientan dependientes de un profesional que ofrece apoyo y ayuda. El profesional representa una fuente de poder y autoridad: alguien que sabe qué hacer y cómo hacer las cosas [y] alguien que es la "respuesta" a todas las dificultades de la familia. Dichos puntos de vista del profesional pueden tener un impacto estabilizador sobre una familia en el apogeo de una crisis. Después de un breve período de dependencia, la mayoría de las familias son capaces de "dejar ir" y actuar de forma independiente. Para algunos, sin embargo, la dependencia puede persistir y llegar a ser extrema, haciéndolos bastante vulnerables a las influencias negativas. Es posible que no puedan decidir entre lo que es beneficioso para ellos y lo que podría ser perjudicial o para decidir a quién deben o no deben escuchar.

  • Sentirse incompetente. Una crisis representa una amenaza para el sentido de competencia personal y autoestima. Para contrarrestar la autoestima baja, las personas en crisis pueden asumir una fachada de adecuación o arrogancia. Pueden reclamar que no necesitan ayuda o retirarse de las ofertas de ayuda. Es importante recordar que las familias en crisis están probablemente muy asustadas por sus sentimientos de incompetencia, en lugar de estar desmotivados o resistentes.

Tema:Salud mental

Palabras clave:Crisis familiar

Resource Type: Artículo

Audience: Trabajadores sociales de las familias

Last Updated: May 29, 2018