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Fomento de la destreza emocional en los niños pequeños: Catalogar las emociones

Éxito en resumen núm. 21

La serie Éxitos en resumen consta de 'paquetes' informativos y fáciles de leer sobre "cómo realizar" una variedad de prácticas del aprendizaje temprano. Los gerentes de los programas y los proveedores de los servicios pueden encontrar este recurso útil para cumplir las necesidades de desarrollo profesional. Este informe aborda la alfabetización emocional de los niños e ilustra estrategias prácticas de intervención en entornos de la primera infancia y del hogar.

Éxito en resumen es del Centro sobre los fundamentos sociales y emocionales del aprendizaje temprano.

Introducción

El siguiente informe incluye ejemplos y viñetas que ilustran cómo las estrategias prácticas podrían utilizarse en distintos entornos de la primera infancia y del hogar.

Gregory, de 4 años, es un ávido constructor de bloques. En el juego libre, se ha ocupado de una elaborada construcción de un zoológico. Para completar su obra maestra, necesita un bloque elusivo en forma de Y. Mientras busca en vano en el salón la última pieza crucial, su búsqueda calmada inicial se vuelve más apresurada y desorganizada. Él comienza a gritar e interrumpir el juego de otros niños. Gregory ve que su compañero de clase Malik tiene la pieza que quiere. Gregory se acerca agresivamente a Malik, quien parece asustado. Su maestro se acerca en el último momento y pregunta: "¿Qué pasa?". Gregory grita que Malik tiene su bloque y luego se da vuelta rápidamente para ir tras la pieza. El maestro de Gregory le impide agarrar el bloque, momento en que Gregory inicia una gran rabieta. El berrinche persiste a pesar de que su maestro repetidamente le dice "cálmate".

Keisha tiene 4 años y le encanta jugar en la computadora. El área de la computadora es su primera elección durante el tiempo de los centros, casi todos los días. Hoy, Keisha se está poniendo nerviosa porque su maestra ha pedido a la mayoría de los niños y niñas que decidan dónde les gustaría jugar primero y Keisha se da cuenta de que solo queda un espacio para las computadoras. Empieza a saltar, con la mano extendida en el aire y hace lo que puede para no gritarle a la maestra, "¡Yo soy la próxima!". Cuando finalmente se le pide a Keisha que haga su elección, ve que el área de la computadora está llena. Keisha se cruza de brazos y frunce el ceño. Su maestra pregunta: "Keisha, ¿qué te pasa?". Keisha dice: "Quería jugar en la computadora". Su maestra responde, "Hmmm ... parece llena". Keisha responde, "Sí, estoy frustrada y un poco enojada". Su maestra responde, "te sientes frustrada y un poco enojada, ¿eh? bueno, eso sí es un problema". Keisha comienza a respirar hondo y luego proclama, "iré a jugar en la esquina de los bloques hasta que Bahta termine. ¿Puede venir a avisarme cuándo haya acabado?". La maestra responde: "Estoy tan orgullosa de ti por mantenerte tan tranquila y encontrar una solución a tu problema. ¿Por qué no le pides a Bahta que te avise cuando sea tu turno?". Keisha sonríe ante la sugerencia y se va a hablar con Bahta.

Fomento de la destreza emocional en los niños pequeños: Catalogar las emociones

Las destrezas emocionales o la alfabetización emocional es la capacidad de identificar, comprender y responder a las emociones en uno mismo y en los demás de una manera saludable. Los niños que tienen una base sólida en alfabetización emocional toleran mejor la frustración, se involucran en menos peleas y adoptan un comportamiento menos autodestructivo que los niños que no tienen una base sólida. Estos niños también son más sanos, menos solitarios, menos impulsivos, más centrados y tienen un mayor rendimiento académico. El enfoque de Éxito en resumen es construir un vocabulario emocional. El desarrollo de un vocabulario de palabras relacionadas con los sentimientos se considera de importancia crítica en el desarrollo emocional de un niño porque permite que los niños comprendan mejor sus experiencias emocionales. La capacidad de nombrar un sentimiento permite que los niños discutan y reflexionen con otros sobre su experiencia personal del mundo. Cuanto mayor sea el vocabulario emocional de un niño, tanto más este podrá distinguir mejor entre los sentimientos y comunicarse con otros acerca de sus sentimientos.

Los niños que pueden etiquetar sus emociones están en camino de volverse emocionalmente competentes. En los dos ejemplos anteriores, se puede notar una gran variación en las destrezas de los niños para etiquetar las emociones. Gregory no puede etiquetar su sentimiento de frustración y, al mismo tiempo, no puede interpretar la expresión asustada de su compañero y calmarse. Keisha, por otro lado, es capaz de identificar correctamente sus sentimientos, controlar sus impulsos para no gritar, regular su decepción de una manera saludable y resolver un problema interpersonal con un poco de apoyo de su maestra.

¿Cómo se explican las variaciones en las habilidades de los niños de etiquetar las emociones?

La capacidad de etiquetar las emociones es una habilidad de desarrollo que no está presente al nacer, debe aprenderse. Y así como hay una gran variación en el momento en que los niños comienzan a demostrar el uso apropiado de los libros, comienzan a escribir y reconocen las letras. La capacidad de algunos niños para identificar, comprender y etiquetar sus emociones se desarrolla a un ritmo más lento que otros.

Tres variables pueden ser la base de la creciente capacidad del niño para etiquetar las emociones: (1) el temperamento y el estado de desarrollo del niño, (2) la socialización de los padres y el apoyo ambiental y (3) el énfasis del maestro y de los proveedores de cuidado infantil en la alfabetización emocional. De hecho, las diferencias en la manera de hablar de los adultos y de enseñarles a los niños sobre sus sentimientos y resolver los problemas están relacionadas con las habilidades de los niños para etiquetar las emociones.

¿Qué pueden hacer los adultos?

Los adultos pueden desempeñar un papel importante en la capacidad de los niños para identificar, comprender y expresar emociones de una manera saludable. Las siguientes estrategias son claves para fomentar la alfabetización emocional en los niños pequeños:

Exprese sus propios sentimientos. Una manera de ayudar a los niños a aprender a etiquetar sus emociones es que los adultos en su vida expresen sus emociones de modo saludable. Por ejemplo, un maestro que derribó todo el polvo de brillantina puede decir: "¡Ay, qué frustrante! Oh, bueno, será mejor que respire hondo y descubra cómo limpiarlo". O un padre que acaba de enterarse de que obtuvo un ascenso en el trabajo puede decir: "¡Guau! ¡Estoy muy emocionado por esto! Me siento orgulloso de mí mismo por trabajar tan duro". Los padres, maestros y proveedores de cuidado infantil pueden hacer hincapié en hablar sobre sus sentimientos mientras los experimentan durante el día.

Etiquete los sentimientos de los niños. A medida que los adultos nombran las expresiones emocionales de los niños, el vocabulario de los sentimientos de los niños crece. Durante todo el día, los adultos pueden atender los momentos emocionales de los niños y etiquetar los sentimientos de los niños. Por ejemplo, un niño corre hacia un columpio, otro niño lo alcanza y se monta. El primer niño empieza a fruncir el ceño. El maestro se acerca y le dice: "Pareces un poco decepcionado por ese columpio". O la abuela de un niño lo sorprende al recogerlo del cuidado infantil. El niño grita, "¡abuela!" y corre a abrazarla. El proveedor de cuidado infantil dice: "¡Vaya, te ves tan feliz y sorprendido de que tu abuela esté aquí!". A medida que se desarrolla el vocabulario de los niños, su capacidad para identificar correctamente los sentimientos en ellos mismos y en los demás también avanza.

Juegue juegos, cante canciones y lea historias con nuevas palabras de sentimientos. Los adultos pueden mejorar los vocabularios de los sentimientos de los niños mediante la introducción de juegos, canciones y libros de cuentos con nuevas palabras de sentimientos. Los maestros y otros cuidadores pueden adaptar canciones como "Si eres feliz y lo sabes", con versos como, "Si estás frustrado y lo sabes, respira"; "Si estás decepcionado y lo sabes, cuéntaselo a un amigo"; o "Si estás orgulloso y lo sabes, di '¡Lo logré!'". A continuación hay algunos ejemplos de juegos que los niños pequeños pueden jugar.

Los adultos pueden recortar las imágenes que representan varias caras de sentimientos y colocarlas en un contenedor que se pasa alrededor del círculo mientras suena la música. Cuando la música se detiene, el niño que sostiene el contenedor puede seleccionar una imagen que designa una emoción e identificarla, mostrar qué aspecto tienen cuando se sienten de esa manera o describir un momento cuando él o ella se sentía de esa manera. Para extender esta actividad divertida, dele a los niños espejos de mano que puedan usar para mirar sus propios rostros.

Los niños pueden mirar revistas para encontrar diferentes caras de sentimientos. Pueden recortarlos y hacer un collage de caras con sentimientos. Los adultos pueden ayudar a los niños a etiquetar las diferentes caras de sentimientos.

Los niños y los adultos pueden jugar "charadas/adivinanzas de los sentimientos" manteniendo una cierta expresión emocional y luego dejar que los demás adivinen cuál es el sentimiento. Para extender esta actividad, pida a los niños que piensen sobre un momento en que se sintieron de esa manera.

Por las mañanas, haga que los niños "se reporten" seleccionando un rostro que mejor represente su estado de ánimo matutino. Al final del día, haga que los niños seleccionen de nuevo y luego hablen sobre por qué su sensación cambió o se mantuvo igual.

Finalmente, la maestra puede poner imágenes de sentimientos alrededor del salón. A los niños se les pueden dar lupas del tamaño para niños y se les dice que caminen buscando diferentes caras de sentimientos. Cuando encuentran uno, pueden etiquetarlo y contar que una vez que se sintieron de esa manera. Con un poco de creatividad, los maestros y otros cuidadores pueden jugar, adaptar o crear nuevos juegos, canciones e historias para enseñar palabras sobre los sentimientos.

La maestra de Gregory, Miss Antoinette, se dio cuenta de que Gregory y algunos de sus compañeros necesitaban ayuda para desarrollar habilidades para etiquetar las emociones. Ella comenzó a hacer un esfuerzo consciente para etiquetar sus sentimientos, así como los sentimientos de los niños en su clase durante todo el día - todos los días. Ella animó a los otros adultos en la sala a hacer lo mismo. También planeó al menos un juego, una canción o una historia sobre los sentimientos al día para presentar palabras nuevas y más complejas. También les enseñó algunas estrategias para regular sus emociones, como respirar profundamente, relajar los músculos y pensar en "lugares felices". Cuando vio que Gregory se molestaba, se acercaba y le preguntaba cómo se sentía y lo ayudaba a usar algunas de las estrategias para calmarse. Con el tiempo, Miss Antoinette notó una diferencia significativa en el comportamiento de Gregory y sus compañeros. Los niños se contaban cómo se sentían en lugar de pelearse y se ayudaban mutuamente cuando estaban angustiados. Miss Antoinette notó que los niños ya no necesitaban que ella interviniera para resolver problemas con la misma frecuencia, sino que los resolvían solos. Notó que incluso para niños como Keisha, que tenían una base sólida para etiquetar las emociones, se estaban produciendo cambios positivos. Miss Antoinette sintió una sensación de calma en su salón y estaba feliz de estar enviando a sus niños al kindergarten con una base sólida en alfabetización emocional.

¿Quiénes son los niños que han participado en esta intervención?

Los niños que han participado en investigaciones sobre la alfabetización emocional incluyen niños en edad preescolar que exhiben una variedad de discapacidades que incluyen ADHD, trastorno negativista desafiante, trastorno de la conducta, retrasos en el habla y lenguaje, conducta desafiante y sordera y problemas de audición. Los estudios han incluido a niños en edad preescolar de familias de bajos ingresos. La importancia de tener en cuenta los antecedentes y creencias culturales de los niños y las familias bajo el cuidado de un maestro no puede exagerarse cuando se enseña a los niños pequeños a identificar, comprender y responder a las emociones.

¿Dónde puedo encontrar más información sobre la implementación de esta práctica?

Se puede encontrar información práctica sobre cómo ayudar a los niños a desarrollar la alfabetización emocional en revistas como Young Children y Young Exceptional Children. Consulte los siguientes recursos para obtener ideas sobre cómo enseñar a los niños pequeños a identificar, comprender y expresar sus emociones de una manera saludable:

Joseph, G. E., & Strain, P. S. (2003). Enhancing emotional vocabulary in young children [Mejorar el vocabulario emocional de los niños pequeños, en inglés]. Young Exceptional Children, 6(4), 18-26.

Joseph, G. E., & Strain, P. S. (2003). Helping young children control anger and handle disappointment [Ayudar a los niños pequeños a controlar la ira y manejar la decepción, en inglés]. Young Exceptional Children,7(1), 21-29.

Kusché, C. A., & Greenberg, M. T. (1994) El currículo PATHS (en inglés). Seattle, WA: Investigación y programas de desarrollo.

Shure, M. B. (2000). I can problem solve: An interpersonal cognitive problem-solving program [Puedo resolver problemas: Un programa interpersonal de resolución de problemas cognitivos, en inglés]. Champaign, IL: Research Press.

Webster-Stratton, C. (1990). The teachers and children videotape series: Dina dinosaur school [Serie de videos para maestros y niños: Escuela de dinosaurios Dina, en inglés]. Seattle, WA: The Incredible Years.

Webster-Stratton, C. (1999). How to promote children’s social and emotional competence [Cómo promover la competencia social y emocional de los niños, en inglés]. London: Paul Chapman.

¿Cuál es la base científica de esta práctica?

Para aquellos que deseen explorar más este tema, los siguientes investigadores han documentado los efectos de la mejora de la alfabetización emocional en los entornos de la primera infancia:

Denham, S. A., & Burton, R. (1996). A social-emotional intervention for at-risk 4-year-olds [Una intervención socioemocional para niños en riesgo de 4 años, en inglés]. Journal of School Psychology, 34(3),225-245.

Domitrovich, C. E., Cortes, R., & Greenberg, M. T. (2002, June). Preschool PATHS: Promoting social and emotional competence in young children [Promoción de la competencia social y emocional en los niños pequeños, en inglés]. Documento presentado en el 6to Congreso Nacional de Investigación de Head Start, Washington, DC.

Greenberg, M. T., & Kusché, C. A. (1998). Preventive interventions for school-age deaf children: The PATHS curriculum [Intervenciones preventivas para niños sordos en edad escolar: Currículo PATHS, en inglés]. Journal of Deaf Studies and Deaf Education, 3(1), 49-63.

Moore, B. & Beland, K. (1992). Evaluation of Second Step, preschool-kindergarten: A violence prevention curriculum kit [Evaluación de Second Step, preescolar-kindergarten: Un kit de currículo de prevención de la violencia, en inglés]. Informe resumido. Seattle, WA: Committee for Children.

Webster-Stratton, C., & Hammond, M. (1997). Treating children with early-onset conduct problems: A comparison of child and parent training interventions [Tratamiento de niños con problemas de conducta temprana: Una comparación de intervenciones de capacitación de padres y niños, en inglés]. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 65(1), 93-109.

Tema:Salud mental

Palabras clave:Desarrollo social y emocional

Resource Type: Artículo

Audience: Maestros y cuidadores

Last Updated: May 11, 2018