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Hablemos de... Las transiciones

El boletín electrónico Hablemos de... apoya a maestros, visitadores del hogar y padres en la prestación del cuidado de calidad para los bebés y niños pequeños. Este número del boletín ofrece ideas para apoyar las muchas clases de transiciones que los niños y adultos experimentan en Early Head Start.

Transiciones
La individualización de las transiciones
Cuando las transiciones son desafiantes
Idas y venidas
Conclusión

Ver la versión en PDF: Hablemos de... Las transiciones (en inglés)

Transiciones

¿Alguna vez ha oído la expresión: "La única constante es el cambio" y pensó que se refiere exactamente a la vida en Early Head Start? Aunque trabajamos para proporcionar continuidad a las familias y al personal, a veces las cosas simplemente cambian. La transición se refiere a que algo está cambiando. No todas las transiciones son iguales y todo el mundo las experimenta de manera diferente. Hay grandes transiciones como el nacimiento de un bebé o unirse a o salir de alguna opción del programa. Las transiciones diarias más pequeñas podrían incluir actividades cambiantes en un aula o en la socialización o al comienzo o fin de una visita al hogar. Cada día hay muchas transiciones pequeñas para los bebés y niños pequeños. Piense en cuántas veces al día los niños muy pequeños comienzan una actividad, terminan una actividad, se lavan las manos, comen, salen afuera, entran, se van a dormir, se despiertan ¡y mucho más! Puesto que las transiciones son una parte tan importante del cada día de los bebés y niños pequeños, es esencial que saquemos el mayor provecho de las mismas.

Piense en lo difícil que puede ser el cambio para usted como adulto. Eso le puede dar una idea de cómo puede afectar a los bebés y niños pequeños. Por supuesto, todos somos diferentes. A una persona le puede encantar el cambio y resultarle emocionante, ¡mientras que a otra persona el mismo cambio inminente le da pavor! Cada niño en su programa es un individuo y experimentará las transiciones a su manera. En este Hablemos de... veremos formas de apoyar a algunos de los diferentes tipos de transiciones que suceden en Early Head Start.

La individualización de las transiciones

Lupe siempre ha sido muy cuidadosa para mantener la rutina en su programa de cuidado infantil familiar. Ella acaba de incorporarse a un programa de Early Head Start y va a inscribir a su primer hijo. La especialista en desarrollo infantil, Rosa, ha notado que Lupe mantiene un horario para todos los niños y está trabajando con ella para individualizar las experiencias de cada niño comenzando con las transiciones.

Cuando Lupe miró de cerca su horario diario, se dio cuenta de que hay muchos cambios que suceden cada día. Cada vez que los niños pasan de una actividad a otra, están experimentando una transición. Hay una gran diferencia entre las transiciones que los niños eligen para sí mismos y las que los adultos les imponen. Por ejemplo, en lugar de tener una hora designada para la merienda, ofrezca una "merienda abierta" donde los niños más pequeños puedan lavarse las manos y sentarse a la mesa cuando tengan hambre. Rosa asegura a Lupe que hacer cambios como este no solo responde a los niños, sino que también aumenta el tiempo individual con ellos. Ahora Lupe se da cuenta de que, mientras algunos niños juegan, ella puede sentarse con otros cuando tienen hambre.

Los bebés pequeños determinan sus propios horarios. En colaboración con las familias, el cuidado en grupo debe procurar coincidir con la rutina del hogar. Preste atención a las señales de cada bebé y responda cuando tenga hambre, esté cansado, aburrido o mojado. Probablemente ya hace esto — especialmente cuando se trata de pañales. Aunque hay ciertos requisitos de cambiar los pañales cada dos horas, si un niño necesita un pañal nuevo después de una hora, ¡por supuesto que usted lo cambiaría!

Cuando el horario de cada niño es individualizado, es mucho más fácil responder a las necesidades de los niños dentro de un entorno de cuidado grupal. Imagínese cómo se sentiría si su día estuviera lleno de otras personas diciéndole que dejara de disfrutar de las actividades que está disfrutando o que comiera cuando no tuviera hambre. No es de extrañar que las transiciones pueden ser momentos difíciles del día para los bebés, niños pequeños, las familias y los cuidadores. Sólo piense — cada vez que le pide a un niño de 2 años que haga algo, les da la oportunidad de decir su palabra favorita: "¡no!"

Ya sea que trabaja con niños pequeños en visitas al hogar, en su propia casa o en un centro, he aquí algunas maneras de individualizar las transiciones:

  • Deles un aviso a los bebés cuando las cosas estén a punto de cambiar. Incluso un bebé muy pequeño puede sentirse más cómodo si alguien se pone en su nivel y dice: "¿Estás listo para un pañal limpio?", en lugar de llevárselo de repente al cambiador. Si los niños dicen que "no" o indican que no están listos, dígales que tienen unos minutos más para jugar y entonces será el momento de un nuevo pañal.
  • Dé a los niños pequeños un aviso, unos minutos antes del cambio de las actividades. Tómese un momento para avisarles a los niños: "tienen cinco minutos más para jugar, así que terminen lo que están haciendo". Luego, "les quedan dos minutos para jugar; estamos a punto de recoger". Incluso antes de que tengan un verdadero sentido del tiempo, estas advertencias prepararán a los niños pequeños para las transiciones y será más probable que cooperen.
  • Para los niños que necesitan un poco de ayuda extra en las transiciones, trate de bajarse a su nivel, asegúrese de tener su atención y dígales que pronto será el momento de pasar a otra cosa.
  • Cree una señal que involucre a los niños, como aplaudir con un ritmo al que puedan unirse. Use esa señal para avisarles que es tiempo de pasar a una nueva actividad de manera positiva y divertida.
  • Cuando sea posible, deles una opción aceptable. Podría decir: "¿quieres poner los juguetes en el estante o en esta cesta?".

Estelle y Shari, co-maestras en un aula de Early Head Start, dicen a los niños que es hora de una actividad de arte. Los ocho niños pequeños corren con entusiasmo a la mesa de arte. Estelle vierte cuidadosamente la pintura y el pegamento en vasitos, busca ocho pinceles y coloca papel para los niños. Shari está poniendo papel de periódico para proteger la mesa. En el corto tiempo que les lleva a los maestros a prepararse, algunos niños empiezan a golpearse unos a otros, otros se levantan y se van y los niños restantes gimen. Incluso antes de que los materiales estén sobre la mesa, la actividad ha perdido su atractivo.

Estelle y Shari son grandes maestras que están tratando de proporcionar una experiencia de arte encantadora para los niños en su aula. ¿Cuál es el problema? Aunque planearon la experiencia, ¡se olvidaron de planificar la transición! Es improbable que la emoción de los niños pequeños para una actividad dure si tienen que esperar. Estelle y Shari compartieron esta experiencia con su directora de educación, Carla. Juntas, las tres decidieron dividir las responsabilidades en momentos como esos. Planearon tener a una maestra que prepare los materiales mientras que la otra lee un libro y canta canciones con los niños. La primera vez que probaron este plan en su aula, ¡tuvieron una experiencia exitosa! Tan pronto como los niños se enteraban de la actividad, la pintura estaba lista para ellos.

Reducir la cantidad de tiempo que los niños deben esperar para comer, para las actividades o incluso en una fila para lavarse las manos harán que estas transiciones sean mucho más fluidas. Los bebés y niños pequeños todavía están aprendiendo a ser pacientes y usted puede ayudarlos. Si un niño está sentado tranquilamente a la mesa antes de almorzar, mencione que está siendo "tan paciente". De esa manera, la próxima vez que le pida a ese niño que sea paciente, ¡sabrá exactamente lo que quiere decir!

A veces la espera no se puede evitar. Tal vez los niños están vestidos y listos para salir, pero otro grupo es todavía rezagado. Cuando surjan estas situaciones, prepárese con algunas canciones y juegos de dedos para mantener a los niños ocupados mientras esperan. Esto será mucho más divertido y eficaz que pedirles que permanezcan pacientemente en fila.

Cuando las transiciones son desafiantes

Annabelle ha asistido al programa de cuidado infantil familiar de Susan por más de un año. Aunque está a punto de cumplir tres años, todavía tiene dificultad siempre que pasa algo fuera de lo común. El otro día, cuando decidieron darse un "paseo por la naturaleza" en el parque, Annabelle tuvo una rabieta por dejar la casa. Susan es muy paciente, pero aun así se pregunta por qué todo parece tan difícil para esta niña y cómo ella podría ayudar a Annabelle a lidiar con el cambio.

Annabelle es una niña que tiene problemas para ir de un lugar o una actividad a otra. Su mamá, Candace, la describe ¡luchando contra cada transición todo el día! Lo bien que un niño maneja el movimiento durante el día depende mucho del temperamento y la personalidad del mismo. Para los niños que están realmente luchando, hay algunas cosas que pueden ayudar:

  • Cree y aténgase a una rutina que sea similar tanto en el hogar como en el cuidado infantil. Esto no significa que los niños deban comer, dormir y jugar a la misma hora todos los días, pero cuando las cosas fluyen regularmente en el mismo orden, los niños pequeños sienten una sensación de seguridad al saber cómo transcurrirá cada día.
  • Si resulta que va a haber un cambio de planes, asegúrese de avisar todo lo que pueda y describir cómo será la experiencia nueva o diferente.
  • Haga un horario con imágenes sencillo. Un pedazo de papel con fotos o dibujos hechos a mano de jugar, comer y dormir la siesta sería buenos para la mañana. Manténgalo muy sencillo y refiérase a cada actividad. Podría decirle a los niños, "ahora, vamos a merendar; ¡aquí vemos la foto de comida! A continuación, vamos a jugar afuera, ¿ven la imagen de nuestro patio de juego?".
  • Enfóquese en las experiencias de la próxima actividad. Cuando Susan explicó a Annabelle que iban a pasear y buscar bichos y hojas, estaba contenta de ir. Ella fue capaz de concentrarse en lo que iban a hacer en lugar de estar molesta por salir de la casa.

Idas y venidas

Jackson, de diez meses, acaba de empezar en el aula de Arlene. Cuando su padre, Matt, lo deja en la mañana, se oye el llanto de Jackson por el pasillo. Matt le resulta muy molesto dejar a Jackson cuando está tan disgustado. Una mañana, él decide esperar hasta que Jackson no lo mire para escaparse. Más tarde, Arlene le dice a Matt que, por más difícil que sea ver a Jackson cuando se va, escaparse no hace más fácil la transición para él. De hecho, puede hacer que un niño esté más nervioso. Arlene sugiere algunas ideas para ayudar a Matt y Jackson a lidiar con esta etapa de desarrollo.

Cualquier persona que haya tenido que dejar a su propio bebé llorando comprenderá lo angustiante que es para un padre o pariente. La cuidadora y los padres pueden hacer mucho para aliviar esta difícil transición. Es importante que ambos adultos permanezcan tranquilos y tranquilizadores. Cuando un bebé percibe que su padre confía en la cuidadora, será más fácil para el bebé confiar en ella también.

¿Por qué no escaparse? Cuando los padres se escapan, pueden pensar que su bebé no se dará cuenta, pero se equivocan. El bebé podría mirar hacia arriba esperando ver a su papá y ¡se ha ido! Esto puede causar temor y confusión para un bebé. Un niño puede apegarse más durante las despedidas porque anticipa y se preocupa de que su padre desaparezca. En su lugar, ayude a los padres a crear un "ritual de despedida" que sea igual cada vez. Tal vez un padre le cante una canción o lea un libro corto, le dé un abrazo y un beso y luego se va diciendo un alegre "qué tengas un día estupendo". He aquí otras maneras de ayudar a los padres y niños a lidiar con estas situaciones:

  • Asegúrese de que usted con gusto saluda a la familia cada vez que entran en la habitación.
  • Ofrezca sostener al niño mientras que su padre/madre o miembro de familia se está yendo.
  • Ofrezca llamar o enviar un mensaje de texto al padre o la madre una vez que el niño se calme.
  • Reconozca lo difícil que es para un padre o un miembro de la familia dejar a un bebé que parece tan disgustado.
  • Averigüe cuáles son las rutinas de cuidado de las familias y trate de sostener, alimentar, cantar y consolar al bebé de manera similar.i
  • Tenga fotos de la familia amano que el niño puede llevar, abrazar y besar.

La visitadora del hogar, Anna, está saliendo de la casa de Joseph, de 18 meses. Cada semana, cuando es hora de irse, Joseph se tira al suelo, llorando y gritando. Su madre, Yvette, se disculpa de nuevo con Anna, que le asegura que todo está bien. En su próxima visita, Anna e Yvette piensan juntas sobre lo que podría ayudar a Joseph a decir adiós al final de sus visitas. Yvette menciona que Joseph parece mejorar cuando sabe lo que viene después. Deciden intentar dar a Joseph algunas advertencias antes de que Anna dice que debe irse. Anna incluso pone un temporizador para los últimos cinco minutos de su visita. Cuando el temporizador suena y es hora de irse, Joseph está preparado y sabe lo que va a suceder. Anna le recuerda que volverá a jugar con él pronto y aunque llora un poco, está mucho mejor que en las semanas anteriores mientras ella le dice adiós con la mano.

Una visitadora del hogar puede ser recibido por un niño con gran alegría a su llegada, pero cuando es hora de irse, ¡puede ser difícil para un niño terminar su tiempo especial! Acaba de pasar el tiempo siendo el centro de la atención de su visitadora y familia y ahora deben dejarlo. Proporcionar advertencias como lo hicieron Yvette y Anna para Joseph puede ayudar a un niño a entender lo que está sucediendo y lo que viene después.

Los niños pequeños pueden beneficiarse de que se les recuerde lo que viene a continuación. A menudo, durante los años como niño pequeño, los niños pueden entender mucho más de lo que pueden comunicar, especialmente los niños que son bilingües.

Esto significa que no siempre preguntan: "¿qué está pasando aquí?", incluso si se sienten confundidos. Cuando les dice lo que viene después, no sólo está aliviando su confusión sino también ayudando a su desarrollo lingüístico con palabras e ideas como "a continuación", "después" y "pronto".

Conclusión

Las transiciones pueden ser algunos de los momentos más frustrantes del día para las familias, los cuidadores y especialmente los niños muy pequeños. Ellos confían en usted para darles un sentido de seguridad y continuidad mientras su entorno, cuidadores y actividades cambian. Cuando los adultos proporcionan la mayor estabilidad posible, junto con la planificación intencional, los niños estarán mejor capacitados para hacer frente a las pequeñas y grandes transiciones de la vida.

Sarah Merrill, “Starting Child Care: It’s a Transition for Parents Too!” [Comienzo del cuidado infantil: ¡Es una transición para los padres también!] "Young Children 65 (2010) 60, accessed December 15, 2010 (en inglés). 

Last Updated: July 24, 2018