Cómo ayudar a niños a entender las rutinas y los horarios del aula

Este Éxito en resumen forma parte de una serie continua de paquetes de información instructiva, breves y fáciles de leer que tratan una variedad de prácticas, estrategias y procedimientos de intervención basados en evidencia. Los Éxitos están diseñados para ayudar a maestros a apoyar el desarrollo social y emocional de los niños pequeños. Abarcan ejemplos y anécdotas que ilustran el uso práctico de las estrategias en una variedad de situaciones de la primera infancia y ambientes del hogar. En este Éxito en resumen encontrará información pertinente a las rutinas y horarios del salón de clase, y cómo considerar éstas a la hora de planificar y manejar los salones de clases.

 

La Sra. Rashid escondió sus nervios al allanar su sudadera y entrar en el aula. Este fue su primer día de trabajar en un servicio de Head Start y de cuidado infantil ubicado en una gran metrópoli, y se preguntaba si estaba bien preparada para la labor. La maestra original se había ido repentinamente, y la Sra. Rashid se encontraba con un sentimiento de preparación insuficiente. Ella y la maestra ayudante, la Sra. Johnson, se habían reunido la semana anterior para planificar y habían hecho unas visitas a los hogares para conocer a los niños, pero no habían contado con suficiente tiempo para visitar todos los hogares. La Sra. Rashid había acabado de graduarse con una licenciatura en la educación primaria, y ¡se preocupaba por si sus cursos universitarios realmente la hubieran preparado para un aula llena de niños preescolares! Una hora más tarde volvió a dudarse al hallarse cara a cara con un grupo clamoroso de niños de 3 y 4 años de edad que competían todos por la atención de su maestra. Reuniendo sus fuerzas y recordándose de la mañana cuidadosamente planificada, la Sra. Rashid se alzó erguida, le dio una sonrisa entusiasta al grupo y se puso a aprender nombres, apodos y cuentos raros de cada niño. Para el mediodía ambas maestras se sentían agotadas de satisfacer las demandas de los niños. Sentadas en sus sillas, reflexionando sobre la mañana y haciendo planes para el siguiente día, ambas se preguntaron cómo manejarían a Marcus, un niño exuberante de 4 años de edad.

¿Qué son horarios y rutinas?

El horario se refiere a la determinación de quién hará qué y cuándo lo hará. Un horario que se sigue con constancia ayuda a hacer las situaciones predecibles tanto para niños pequeños como para adultos. Las rutinas son eventos que se llevan a cabo regularmente, y frecuentemente implican una serie de respuestas. Ejemplos de estas incluyen las rutinas que siguen los niños al prepararse para la siesta (por ej., ir al baño, recoger la camilla y la cobija, quitarse los zapatos, acostarse en la camilla con la cobija y escuchar música) o las rutinas que se siguen cuando un grupo de niños se prepara para escuchar a un adulto leer un cuento.

Para mediados de la mañana siguiente, la Sra. Rashid había decidido que ¡ya había utilizado todo lo que había aprendido en sus cursos universitarios acerca del comportamiento infantil! Dio un suspiro al ver a Marcus chocarse contra una niña tranquila en el centro del juego dramático. Al levantar a la niña, la Sra. Rashid siguió a Marcus con los ojos mientras corría por el aula en un juego de ser piloto de avión. Miró impotente mientras otros niños se pusieron a correr por el aula para imitar su ejemplo. La Sra. Rashid se sentía imposibilitada mientras planificaba para el otro día, y se preguntaba qué ella y la Sra. Johnson posiblemente pudieran hacer para mejorar la situación del aula.

Al planificar los horarios de actividades y las rutinas del aula o del hogar, los cuidadores deberían considerar los siguientes factores: el equilibrio de actividades, el paso o el ritmo de ellas, la duración de la atención de niños pequeños, la hora cuando estos están más alertas, la cantidad de adultos presentes, otras cosas que están sucediendo en el aula (por ej., un niño podría estar recibiendo terapia del habla) y la realidad de que plazos más largos de juego resultan en niveles más altos de comportamientos de juego.

Además, los adultos podrían arreglar horarios concurrentes de actividades (por ej. dos o más actividades opcionales a la vez) para darles opciones a los niños. Por ejemplo, niños pequeños podrían elegir de entre los siguientes centros durante cierto plazo de una hora cada día: artes, bloques, la casita, el rincón de libros o de música o la mesa de merienda.

Al principio del año, los adultos podrían enseñar las rutinas a los niños utilizando horarios de dibujos u objetos. Podrían exhibir estos horarios a fin de que los niños se familiaricen con ellos y lleguen a ser más independientes. Si han de ocurrir cambios en los horarios, los cuidadores deberían repasar los cambios al principio del día para ayudarles a los niños a sentirse seguros y comprender las expectativas de su ambiente.

La Sra. Rashid y la Sra. Johnson decidieron que les era preciso poner más atención al horario de la clase. Ambas recordaban escuchar en capacitación y cursos anteriores que era importante considerar el ambiente físico y emocional, además de las rutinas de los niños. Se preguntaban si unos cambios al horario ayudarían a Marcus, además de al resto de los niños. El horario vigente constaba de un tiempo bastante largo en círculo al principio del día, seguido de un tiempo extenso de juego libre por toda la mañana. Se permitía que los niños andaban de centro a centro como quisieran. A fin de facilitar el interés de los niños, la primera cosa que hizo la Sra. Rashid fue abrevar el tiempo en círculo e incorporar más actividades que los niños podrían hacer en vez de simplemente escucharle leer un libro. Por ejemplo, ella cantaba canciones mientras los niños batían las manos al ritmo, movían las manos o tocaban instrumentos musicales. La segunda cosa que hizo fue organizar mejor el juego libre por medio de establecer unas reglas para los centros (por ej., limitando el número de niños en cada centro). Las maestras hicieron un horario básico para la clase con dibujos que representaban actividades y centros, el cual permitía que los niños visitaran tres centros durante un plazo específico de la mañana, según su nivel de interés. Las Sras. Rashid y Johnson creían todavía que algunos de los niños, incluso Marcus, necesitaban un poco más estructura para ayudarlos a lo largo del día. Durante una gran parte del tiempo Marcus corría de un centro a otro, derribando las cosas. Marcus también frecuentemente perdía los estribos. A fin de satisfacer su necesidad de más estructura, la Sra. Rashid ayudó a Marcus con un horario individualizado de dibujos, que utilizaba cosas que le interesaban como su amor de libros, bloques y actividades de artes. Era importante que Marcus tuviese la estructura que necesitaba pero a la vez reconociese que tenía opciones y podía tomar decisiones. Ambas maestras se turnaban trabajando con él cada mañana para repasar el horario de la clase y escoger sus actividades para el día, recordándole que tendría muchas oportunidades de hacer las cosas que quería hacer y de jugar con los juguetes que deseaba. Se ponía su horario en un lugar especial cerca de su cajita al nivel de sus ojos para que se refiriera a él todo el día.

¿Por qué son importantes los horarios y las rutinas?

Los estudios han documentado que horarios y rutinas influyen en el desarrollo emocional, cognitivo y social de niños. Por ejemplo, horarios constantes y predecibles en aulas preescolares ayudan a los niños a sentirse más seguros y cómodos. Además, los horarios y las rutinas ayudan a los niños a comprender las expectativas de su ambiente y reducen la frecuencia de problemas de comportamiento, como los berrinches y actos de agresión. Los horarios de actividades que les ofrecen opciones a los niños, actividades equilibradas y planificadas (grupos grandes o pequeños, momentos tranquilos o activos, dirigidas por el maestro o por el niño, bajo techo o al aire libre), y actividades individualizadas resultan en una tasa mayor de participación de los niños. Además, la duración del período del juego puede afectar en las formas sociales y cognitivas del juego de los niños (un plazo de juego mayor de 30 minutos resulta en niveles más altos del juego social y cognitivo).

Temprano una mañana, a eso de dos semanas después de que las maestras individualizaron su horario, Marcus corrió a su cajita y lo buscó ansiosamente. Bajó la hoja brillante de color anaranjado de su cajita y corrió a la Sra. Rashid. Con afán se sentó con ella y repasó el horario para aquél día, escogiendo los centros que quería visitar más tarde durante la mañana. La Sra. Rashid sonrió al darse cuenta de que, aunque esta estrategia no resolvía completamente las cuestiones de comportamiento del niño, sí le proveía varias cosas. Primero, Marcus se reunía con "Maestra" al menos una vez al día, ¡lo cual le gustó! Segundo, tuvo la oportunidad de escoger los centros que visitaría durante la mañana, una habilidad que le permitía ser más independiente. Tercero, lo ayudó a comprender que su tiempo en Head Start incluía actividades especiales y divertidas. Marcus siguió siendo impredecible a veces, pero ambas maestras hallaron que al hablar con Marcus acerca de su horario, lo ayudaban a darse cuenta de que cada día encerraba cierta rutina. Si había cambios, las Sras. Rashid y Johnson lo ayudarían con estos. El día encerraba cierta cualidad predecible y constante, lo cual ayudó a Marcus a anticipar lo que pasaría luego.

¿Quiénes son los niños que han participado en la investigación sobre horarios y rutinas?

La investigación de horarios y rutinas se ha realizado con un grupo limitado de niños en situaciones de cuidado infantil, programas preescolares inclusivos y en universidades, y un instituto siquiátrica estatal. Al diseñar los horarios y las rutinas, los maestros querrán intentar satisfacer las necesidades culturales, lingüísticas e individuales de los niños en su cuidado. Por ejemplo, la medicina que toma un niño o una niña podría darle mucho sueño a ciertas horas del día, y pues oportunidades de descansar o de tener un poco de tiempo tranquilo deberían incorporarse a su horario. Otro niño tal vez sacaría provecho de tener palabras de su idioma nativo escritas en su horario de dibujos. No se puede exagerar la importancia de adaptar las estrategias para satisfacer las necesidades únicas de los niños en el cuidado de un maestro, ni de sus familias.

Al diseñar los horarios y las rutinas, los maestros querrán satisfacer las necesidades culturales, lingüísticas e individuales de los niños en su cuidado. No se puede exagerar la importancia de adaptar las estrategias para satisfacer las necesidades únicas de los niños y sus familias en el cuidado de un maestro.

¿Dónde puedo hallar más información sobre la implementación de esta práctica?

Véase el sitio Web de CSEFEL (http://www.vanderbilt.edu/csefel/) para hallar recursos adicionales.

Información práctica sobre los horarios y las rutinas puede hallarse en tales revistas como Young Children, Teaching Exceptional Children, Young Exceptional Children y Young Exceptional Children Monograph Series: Practical Ideas for Addressing Challenging Behaviors. Véanse los siguientes artículos para ejemplos de cómo implementar aspectos de los horarios y las rutinas:

  • Alger, H. A. (1984). Transition: Alternatives to manipulative management techniques. Young Children, 39(4), 16-25.
  • Aspen Systems Corporation. (1997). Enhancing children's growth and development. Training Guides for the Head Start Learning Community. Module 3. Washington, DC: Head Start Bureau, Administration for Children and Families, Department of Health and Human Services.
  • Bird, M. y Kern, C. (1991). Empowerment through communication: A manual of strategies for implementing communication systems with severely handicapped individuals. San Jose, CA: Bird & Kern.
  • Christie, J. F. y Wardle, F. (1992). How much time is needed for play? Young Children, 47(3), 28-32.
  • Crosser, S. (1992). Managing the early childhood classroom. Young Children, 47(2), 23-29.
  • Lawry, J., Danko, C. y Strain, P. S. (1999). Examining the role of the classroom environment in the prevention of problem behaviors. En S. Sandall y M. Ostrosky (Eds.), Young Exceptional Children monograph series: Practical ideas for addressing challenging behaviors (pp. 49-61). Longmont, CO: Sopris West.
  • Mulligan, S. A., Morris, S. L., Green, K. M., Harper-Whalen, S. y McMurray, D. (1999). Child Care Plus+ curriculum on inclusion: Practical strategies for early childhood programs. Missoula: University of Montana, Center on Inclusion in Early Childhood.
  • Nordquist, V. M. y Twardosz, S. (1990). Preventing behavior problems in early childhood special education classrooms through environmental organization. Education and Treatment of Children, 13(4), 274-287.
  • Ratcliff, N. (2001). Use the environment to prevent discipline problems and support learning. Young Children, 56(5), 84-87.

¿Cuál es la base científica para esta práctica?

Para quienes desean explorar el tema más a fondo, los siguientes investigadores han documentado los efectos de horarios y rutinas en ambientes de la niñez temprana:

  • Christie, J. F. (1988). The effects of play period duration on children's play patterns. Journal of Research in Childhood Education, 3(2), 123-131.
  • LeLaurin, K. y Risley, T. (1972). The organization of day-care environments: "Zone" versus "man-to-man" staff assignments. Journal of Applied Behavior Analysis, 5(3), 225-232.
  • Nordquist, V. M., Twardosz, S. y McEvoy, M. A. (1991). Effects of environmental reorganization in classrooms for children with autism. Journal of Early Intervention, 15(2), 135-152.
  • Tegano, D. W. y Burdette, M. P. (1991). Length of activity periods and play behaviors of preschool children. Journal of Research in Childhood Education, 5(5), 93-99.
  • Wien, C. A. (1996). Time, work, and developmentally appropriate practice. Early Childhood Research Quarterly, 11(3), 377-393.

Este material fue desarrollado por el Centro sobre los Fundamentos Sociales y Emocionales del Aprendizaje Temprano (Center on the Social and Emotional Foundations for Early Learning) con fondos federales del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., la Administración para Niños y Familias (Administration for Children and Families) (Acuerdo Cooperativo N. PHS 90YD0119). El contenido de esta publicación no necesariamente refleja los puntos de vista ni las políticas del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., ni la mención de nombres comerciales, productos comerciales ni organizaciones implica ningún endoso del Gobierno de los EE.UU. Se puede reproducir este material para propósitos de capacitación e información.

Recibiríamos con gusto sus respuestas sobre este Éxitos en resumen. Sírvase ir al sitio Web de CSEFEL (http://www.vanderbilt.edu/csefel) llamarnos al (217) 333-4123 para ofrecer sugerencias.


Cómo ayudar a niños a entender las rutinas y los horarios del aula. M. M. Ostrosky, et al. Exito 3. CSEFEL. n.d. Español.

Last Reviewed: November 2009

Last Updated: June 1, 2015