Apreciación del aporte que realiza el padre para darles a sus niños un buen comienzo

Las investigaciones nos demuestran que es más probable que las madres y los padres participen en la educación de sus hijos si creen que pueden marcar una diferencia en ello. En este folleto se exploran maneras en que el padre puede contribuir de forma singular en la vida de sus hijos. A medida que los niños se desarrollan positivamente, tendrán mayor probabilidad de triunfar en la escuela.

Visión general
Cómo favorece la participación del padre al bienestar del niño
El problema de la ausencia del padre
Cómo el amor de padre es distinto del amor de madre y por qué importa
Lista de libros: recursos en torno a la importancia del padre

Visión general

Los padres constituyen el mayor recurso no explotado en la vida de los niños estadounidenses. Sabemos que son naturales, renovables y considerablemente no tóxicos, lo que nos sugiere que no podrían ser más saludables para los niños de este país. No podemos darnos el lujo de dejar que otro de ellos se escurra.

—Kyle D. Pruett, M.D., Escuela de Medicina de la Universidad de Yale

Hace casi 30 años, Michael E. Lamb, destacado psicólogo infantil nos recordó que el padre es la persona "que aporta pero que ha sido olvidado en el ámbito de desarrollo infantil".1 Desde entonces, se ha trabajado arduamente con el fin de explorar las distintas formas en las que, tan singularmente, contribuye el padre al desarrollo saludable de sus hijos. Los especialistas en la materia ahora saben que los niños varones y las niñas que se crían dentro de un ambiente con ambos padres partícipes y dedicados, tienen aptitudes cognoscitivas y motoras más sólidas, disfrutan de una salud mental y física óptima, se convierten en personas más hábiles para resolver problemas y, tienen más confianza en sí mismos, son curiosos y demuestran empatía. También indican tener una sensibilidad moral más alta y un mayor control de sí mismo.

En general, los niños que tuvieron experiencias positivas con su padre, demuestran que cuando crecen, tienen menos probabilidades de involucrarse sexualmente a una edad temprana, tener hijos fuera del matrimonio, o involucrarse en conductas delictuales o violentas. Es más probable que estos niños a la larga se mantengan en la escuela, tengan buen rendimiento escolar y continúen sus estudios en la universidad.

Los padres pueden ayudar a que los programas de Head Start sean más eficaces con respecto al logro de resultados en los niños. Los programas pueden ayudar a fortalecer la asociación que existe entre los mismos padres de familia y ayudar a los padres varones a ser personas más activas y eficaces en la vida de sus hijos.

Estos cinco Elementos fundamentales para la participación del padre servirán de respaldo para los programas de Head Start en sus gestiones para fomentar la participación del padre. El Primer Elemento proporciona estudios actualizados que se han realizado en torno al papel esencial que desempeñan los padres en el desarrollo saludable de sus hijos.

Es importante que el personal y los padres de familia comprendan la importancia de la asociación con el padre y el porqué es una figura fundamental para el bienestar de los niños. Saber esto los ayudará a satisfacer las necesidades de las familias y los niños de una manera más óptima.

Cómo favorece la participación del padre al bienestar del niño

La participación del padre genera un efecto singular en los resultados de los niños, entre ellos: el desarrollo cognoscitivo, los logros, los puntajes de matemáticas y la lectura, como también los problemas conductuales. El hecho de que contemos con este beneficio debiera producir inquietud en aquellos que no cuentan con estos recursos.

—W. Jean Yeung, Sociólogo, Universidad de Pensilvania

Durante las últimas cuatro décadas, la ausencia del padre ha surgido como uno de nuestros mayores problemas sociales. Sabemos que los niños que se crían en un hogar sin el padre sufren daños permanentes. Son más susceptibles de llegar a la pobreza o salirse de la escuela, ser adictos a las drogas, tener un hijo fuera del matrimonio o terminar en la cárcel. La ausencia del padre no es la única causa de estas cosas, pero nuestro país debe reconocer que es un factor importante.

—Ex-Presidente George W. Bush, junio de 2001

Puede que el problema social más grande que existe en nuestra sociedad sea la ausencia del padre en el hogar de los niños, porque contribuye a tantos otros problemas sociales...Es mucho más difícil estar sin un padre que ayude a orientar a los hijos, sin un padre que se preocupe, sin un padre que le enseñe a los niños a ser niños y a las niñas a esperar el respeto de los hombres.

—Ex-Presidente Bill Clinton, octubre de 1995

Los estudios son absolutamente evidentes...el único ser humano capaz de frenar la agresión antisocial de un niño es su padre biológico.

—Shawn Johnston, psicólogo forense

Existe una cantidad considerable de material publicado sobre estudios que documentan los beneficios positivos que brindan los padres a la vida de sus hijos. La revisión de una serie de estudios realizados desde 1980 en materia de participación del padre y bienestar infantil mostró "un gran número de vínculos significativos entre la participación positiva del padre y el bienestar de sus hijos..."2

En un caso, el análisis de más de cien estudios sobre el vínculo entre padres e hijos indicó que tener a un padre cariñoso y afectivo era tan importante para la felicidad, el bienestar y el éxito social y académico del niño como tener una madre cariñosa y afectiva. Algunos estudios señalaron que el amor del padre constituía el beneficio más marcado para algunos resultados positivos importantes del bienestar infantil.3 Weinraub, en la publicación "Fatherhood: the Myth of the Second Class Parent" señala que: "No cabe duda de que el padre contribuye de manera importante al desarrollo infantil. En especial, el padre afecta considerablemente el desarrollo del papel sexual en el niño y la niña, las aptitudes cognoscitivas y la motivación de obtener logros."4

Preparación escolar y conducta

Los niños que se ven beneficiados con la presencia de un padre preocupado en su vida durante los primeros años de vida, ingresan a la escuela demostrando un mayor número de las cualidades que son necesarias para el aprendizaje. También demuestran más paciencia, son curiosos y seguros de sí mismos; peden permanecer sentados con más facilidad, esperar a su maestra con paciencia y mantener un interés por su propio trabajo.5

El psicopedagogo Paul Amato explica que este nivel de autocontrol elevado en los niños de edad escolar que tienen la presencia de un padre preocupado y partícipe, también se relacionaba con varias otras cualidades saludables, entre ellas: técnicas mejoradas de vida, autoestima y habilidades sociales más desarrolladas.6

Kyle Pruett, comenta en Fatherneed sobre otro estudio científico importante que conectaba la participación positiva del padre con los siguientes factores:

  • Menores niveles de conducta perturbadora, menos expresiones de ira, depresión y mentiras;
  • Obediencia a los padres, amabilidad con otras personas, sentido de responsabilidad;
  • Menos problemas conductuales en los niños varones
  • Niñas más felices, más seguras de sí mismas y dispuestas a probar cosas nuevas.

Pruett concluye, que: "el cuidado positivo del padre se relaciona en general con una mejor conducta moral prosocial y positiva observada en los niños y las niñas."7

Desarrollo cognoscitivo, motor y oral

La psicóloga Ellen Bing fue una de las primeras especialistas en la materia en explorar cómo repercute la paternidad en el bienestar del niño. A principios de los años 60, descubrió que los niños con un padre que les leía habitualmente tenían más probabilidades de tener éxito en muchas categorías importantes de aptitudes cognoscitivas, que aquellos niños cuyos padres no les leían. Como caso interesante, uno de los beneficios de mayor influencia era el aumento considerable de las aptitudes verbales en una hija.8

Un estudio que se publicó casi diez años después en Developmental Psychology, indicó que tanto los niños como las niñas de edad preescolar con un buen modelo de padre, tenían mejores aptitudes verbales comparado con aquellos de familias sin padre o con un padre dominante.9

La investigación realizada por Ross Parke indica que la participación del padre durante los primeros meses de vida del pequeño contribuye a un mayor desarrollo intelectual, desarrollo motor y físico en el niño.10

El notable investigador sobre paternidad, Henry Biller, indica reiteradamente que los niños con un padre que participa en su educación son personas más seguras de sí mismas y tienen un mayor éxito para solucionar rompecabezas complejos y laberintos matemáticos y lógicos. Es posible que esta incidencia se deba a la tendencia de que los padres se especializan más en los problemas de tipo analítico y tienen más interés en éstos. Norma Radin indicó que una participación del padre más activa contribuía a mejores competencias matemáticas en las niñas pequeñas.11

Michael Yogman realizó un estudio sobre el papel que desempeña la paternidad en la superación de los efectos de los niños nacidos prematuros en las poblaciones de jóvenes latinos, afroamericanos y de otros grupos en los barrios urbanos. Cuando se estudió a estos niños prematuros a los tres años de edad, Yogman concluyó que los niños con un padre preocupado y activo en su vida contaban con aptitudes cognoscitivas considerablemente mayores que aquellos con un padre que no participaba.12

Michael Lamb concluyó que los niños en edad preescolar con padres activos en su vida demostraban tener mayores competencias cognoscitivas en las evaluaciones intelectuales estandarizadas.13

Seguridad, confianza y apego

Los bebés entre un año y medio y dos años, que tienen a un padre preocupado y comprometido en su vida, son niños más seguros y más susceptibles de explorar el mundo que los rodea con un entusiasmo y curiosidad cada vez mayores, comparado con niños que no tuvieron cerca a su papá o no tuvieron un padre comprometido y cercano. El juego activo del padre y su respuesta típicamente más lenta de al niño en situaciones frustrantes, fomenta las competencias de éste en torno a la resolución de problemas e incentiva su independencia.14

Saber elegir con sabiduría en la vida

Algunos estudios realizados en la Universidad de Pensilvania concluyeron que los niños que sienten apego y cariño por su padre tienen dos veces más probabilidad de ingresar a la Universidad, son 75 por ciento menos probables de tener un bebé durante su adolescencia, 80 por ciento menos probables de ser encarcelados, y una probabilidad parcial de demostrar diversos signos de depresión.15

"Una niña adolescente blanca, de familia económicamente acomodada, probablemente va a tener una probabilidad cinco veces mayor de convertirse en madre soltera si se cría en el hogar sólo con su madre, que si creciera con ambos padres biológicos."16

La probabilidad de que un joven se involucre en actividades delictuales es doble si se ha criado sin su padre y es tres veces mayor si vive en un barrio con un alto índice de familias sin padre.17

"La investigación realizada es completamente evidente...el ser humano más capaz de reducir la agresión antisocial en un niño es su padre biológico."18

Desarrollo de la empatía

Un estudio de largo plazo que se realizó en los años 50 concluyó que el indicador más claro de que un niño llegaría a sentir empatía en sus años de adulto era la participación cariñosa de su padre en sus primeros años de vida.19

En un estudio realizado durante 26 años, los investigadores concluyeron que el factor número uno para que los niños puedan desarrollar la empatía era la participación del padre. El padre que habitualmente pasaba cierto tiempo solo con sus hijos contribuyó a que estos niños se convirtieran en adultos compasivos en el futuro.20

Después de examinar una cantidad considerable de estudios sobre la participación del padre y el desarrollo infantil, Kyle Pruett señaló que "estas conclusiones no dejan caber duda de que los padres cumplen un papel importante e irremplazable en el desarrollo saludable del niño." Agrega que: "mientras más cercano sea el vínculo entre padre e hijo, mejor serán sus resultados ahora y en el futuro".21

El problema de la ausencia del padre

La ausencia del padre es un problema de este país que atraviesa las líneas raciales, étnicas, y de clases sociales. En todo los Estados Unidos, los padres están desapareciendo lentamente de la vida de sus niños.

—Turning the Corner on Father Absence in Black America Una declaración de la Conferencia Morehouse sobre el Padre Afroamericano

Si continúa la tendencia actual, más de la mitad de todos los niños que hoy han nacido en los Estados Unidos, vivirán sin uno de sus padres biológicos, generalmente el padre, antes de que lleguen a ser adultos.

—Sara McLanahan, Universidad de Princeton

Muchos estudios concluyen que los niños que tienen a un padre motivado y que participa, en relación a niños cuyo padre es menos activo, tienden a ser personas más competentes en el aspecto cognoscitivo y social, menos inclinadas a estereotipar por diferencias de género, más demostrativas de su empatía y más adaptables desde el punto de vista psicológico.

—Review of General Psychology, 2001

Los padres varones son mucho más que "adultos secundarios" en el hogar. Aquellos que participan en la vida de sus hijos, en especial los padres biológicos, brindan beneficios positivos a sus hijos que seguramente nadie más puede ofrecer. Entregan protección y apoyo económico y representan un ejemplo como hombre. Tienen un estilo para criar a sus hijos que es bastante distinto al de la madre y esa diferencia es importante para un desarrollo infantil saludable.

—David Popenoe, sociólogo, Rutgers University

Los estudios realizados hasta ahora, junto con documentar el gran número de beneficios que acarrea la participación del padre, tienen muy claro el tema de la ausencia paternal y las consecuencias negativas que originan en el niño.

¿Cuántos niños sin padres hay en los Estados Unidos?

  • Los Estados Unidos es el líder mundial en número de familias sin padre.22
  • Esta noche, unos 24 millones de niños (o aproximadamente 34% de todos los niños) se irán a dormir en un hogar sin su padre.23
  • Cerca de 40% de los niños que viven en el hogar sin su padre, no lo han visto en los dos últimos años.24
  • Más de la mitad de todos los niños que viven sin su padre nunca ha estado en el hogar de éste.25

Porcentaje de niños que viven sin sus padres biológicos (agrupados según la raza):27

Niños afroamericanos: 66 por ciento

Niños hispanos: 35 por ciento

Niños blancos: 27 por ciento.

  • Las madres solteras son quienes principalmente cuidan a sus niños en 84 por ciento de todas las familias que sólo viven con un padre de familia en el hogar.26

El aumento de la familia sin el padre por décadas

  • Desde 1960 a 1996, el número de niños que viven en hogares sin un padre o sin padrastro aumentó de 7 millones a casi 20 millones. No obstante, desde los años 90, el número de niños en hogares sin la presencia del padre ha permanecido constante.28
  • El número de niños que se crian con una madre soltera llegó a más del triple entre 1960 a 2000, es decir, aumentó desde 5,1 millones a 16,2 millones.29
  • En el año 1960, sólo 4% de las madres solteras no había estado casada anteriormente. En el año 2000, esta cifra había ascendido a 41%.30

Buenas noticias

El porcentaje de niños menores de 18 años que se criaron sólo con su madre se mantuvo a niveles fijos entre 1985 y 1990. Este número disminuyó 8% entre 1995 y 2000.31

Actitudes con respecto al padre y a la ausencia de éste

  • 64% de estadounidenses consideran que el aumento de hogares con un solo padre de familia representa una gran problemática.32
  • En 1999, de acuerdo a una encuesta realizada, se determinó que 77% de los estadounidenses consideraba la incidencia de divorcios y los hogares con madres o padres solteros como un factor que ha contribuido al debilitamiento de los vínculos familiares.33
  • Cuando se les preguntó a los niños que mencionaran el nombre del "adulto a quien más admiran", sólo 20% de aquellos provenientes de familias de padres varones solteros nombró a su padre, comparado con 52 por ciento de los niños que viven con ambos padres de familia.34
  • 7 de cada 10 adultos consideran que un niño necesita vivir en companía de su madre y de su padre para poder crecer feliz. 35

Cómo el amor de padre es distinto del amor de madre y por qué importa

Las madres y los padres crian a sus hijos de una manera distinta y esta diferencia representa un gran beneficio para los niños.

La paternidad es simplemente tan crucial para el desarrollo saludable del niño como lo es la maternidad. La revista periódica Review of General Psychology, señala que "Los datos sugieren que la influencia del amor de padre en el desarrollo de sus hijos es tan inmensa como la del amor de madre y, en ocasiones, hasta más inmensa".36 El Dr. Kyle Pruett, experto en paternidad explica más detalladamente en la publicación Fatherneed: Why Father Care is as Essential as Mother Care for Your Child que "el padre no cría como madre".37 La publicación Psychology Today señala que: "la paternidad resulta ser un fenómeno complejo y singular que tiene enormes consecuencias para el crecimiento emocional e intelectual de los niños".38 Erik Erikson, pionero en el mundo de la psicología, explica que el amor de padre y de madre son distintos tipos de amor desde el punto de vista cualitativo. Los padres "aman más peligrosamente", señala Erikson, puesto que su amor es de mayor "expectativa, más instrumental" que el amor de una madre.39 Un padre, como padre biológico hombre, aporta elementos únicos a la labor de la crianza del hijo que nadie más puede proporcionar.

Éstas son las formas más convincentes en las que la participación del padre crea una diferencia singular y positiva en la vida de un niño.

El padre cría a sus hijos de una manerna distinta

La diferencia entre madre y padre ofrece diversas experiencias importantes a los niños. El Dr. Pruett explica que los padres poseen estilos inconfundibles para comunicarse e interactuar con ellos. Cuando los recién nacidos alcanzan sus ocho semanas de vida, ya conocen la diferencia entre las interacciones que tienen con su madre y aquellas con su padre. Esta diversidad, en sí misma, les ofrece una experiencia rica y más amplia de interacciones contrastivas de parentezco, incluso más que los niños que se crían con un solo padre. En realidad éstos, se den cuenta o no, están aprendiendo a una corta edad y a través de la experiencia, que los hombres y las mujeres son distintos entre sí y que tienen maneras distintas de sobrellevar la vida, a otros adultos y a los niños.

El padre juega de otra forma

Si bien las madres y los padres se desenvuelven físicamente con sus hijos, por lo general el padre usa distintas formas. Él tiende a jugar con sus hijos y la madres tiende a cuidarlos.

En términos más amplios, el padre les hace más cosquillas a los pequeños, luchan, y lanza a sus hijos en el aire (mientras la madre le advierte: "¡no tan alto!"). El padre corre detrás de sus hijos, a veces en forma de "monstruo" juguetón y de miedo. También es más bullicioso cuando juega, mientras que la madre es más silenciosa. Ésta sostiene y acurruca a su bebé y el padre lo hace saltar. Él es más brusco y ella, más suave. Él incentiva la competencia, la madre incentiva la equidad. El padre incentiva la independencia, y la madre, la seguridad.

John Snarey, experto en asuntos sobre paternidad señala que los niños que juegan más bruscamente con sus padres aprenden que morder, patear y otras formas de violencia física no son aceptables.40 Aprenden un control de sí mismos cuando se les dice "basta" y cuando deben "sosegarse". Los padres ayudan a las niñas y a los varones a aprender un equilibrio saludable entre la timidez y la agresión. Estos necesitan la suavidad de su madre, al igual que los juegos bruscos de su padre; ambos ofrecen seguridad y confianza de una forma muy propia cuando les comunican amor e intimidad física a sus hijos.

El padre crea confianza

Vaya a cualquier parque de juego y escuche a los padres allí presentes. ¿Quiénes son los que a menudo motivan a los niños a columpiarse o trepar un poco más alto, andar en bicicleta un poco más rápido o lanzar la pelota con un poco más de fuerza? ¿Quién motiva a los niños a ser cuidadosos? La madre tiende a advertir a los pequeños, mientras que, con frecuencia, el padre incentiva a los niños a sobrepasar los límites. Ninguno de estos estilos, independientemente, de cómo los padres críen a sus pequeños puede ser en realidad poco saludable. Uno puede tender a incentivar el riesgo sin considerar las consecuencias; el otro tiende a evitar el riesgo, lo que puede inhibir el incentivo de la independencia, la confianza y el progreso. En conjunto, estos estilos son equilibrados y ayudan a los niños a sentirse seguros a medida que amplían sus experiencias y su confianza.

El padre se comunica de manera distinta

Un estudio de gran envergadura demostró que cuando las madres y los padres le hablan a sus hijos, ambos son distintos.41 La madre por lo general simplifica sus palabras y habla a nivel del niño. El padre, sin embargo, no demuestra tanta inclinación por modificar su lenguaje con el niño.

La comunicación inmediata se ve facilitada gracias a la manera en que la madre se desenvuelve. El estilo del padre desafía al niño a ampliar su vocabulario y sus habilidades lingüísticas—un elemento fundamental para el éxito académico.

La conversación del padre tiende a ser más breve, de mando y al punto. También usa más frecuentemente expresiones faciales y lenguaje corporal sutil. La madre tiende a ser más descriptiva, personal y motivante en su expresión oral. Los pequeños que no aprenden cómo entender y usan ambos estilos de conversación, se encontrarán en desventaja, puesto que experimentarán ambos estilos a medida que entren al mundo de los adultos.

El padre maneja la disciplina de otra forma

La psicopedagoga Carol Gilligan nos indica que el padre pone de relieve la justicia, la equitatividad, y los deberes (basados en las reglas) y, por otra parte, la madre destaca la compasión, el cuidado y la ayuda (basados en las relaciones).42 El padre tiende a observar y hacer cumplir las reglas de manera sistemática y con firmeza, lo cual les enseña a los niños su objetividad y las consecuencias de lo que está bien y lo que está mal. La madre, en cambio, tiende a expresar más gracia y compasión en medio de la desobediencia, lo que da una sensación de desesperanza. Como se señaló anteriormente, ninguno de estos estilos es bueno por sí solo, pero en conjunto, crean un equilibrio saludable y adecuado.

El padre prepara a los niños para el mundo real

En términos generales, el padre tiende a ver a su hijo con respecto al resto del mundo, en cambio la madre tiende a ver al resto del mundo con respecto a su hijo. Por ejemplo, ella muy a menudo está conciente de cosas que ocurren en el mundo exterior que pudieran dañar al niño (por ejemplo, la violencia, los relámpagos, los accidentes, las personas extrañas, los perros o los gatos). El padre, aunque sin dejar de preocuparse por estas cosas, tiende a concentrarse en cómo van a estar preparados sus niños o, no lo van a estar, cuando tengan que enfrentar algo en el mundo.

A menudo vemos que el padre ayuda a que sus hijos vean qué actitudes y conductas en particular acarrean ciertas consecuencias. Por ejemplo, es mucho más probable que el padre le diga a sus hijos que si no se comportan amablemente con otros, otros niños no van a querer jugar con ellos. O bien, que si no tienen buen rendimiento en la escuela, no llegarán a la universidad o no podrán conseguir un buen empleo. En términos generales, el padre ayuda a los pequeños a prepararse para la realidad y el rigor del mundo real, mientras que la madre ayuda a protegerlos de éste. Ambas cosas son necesarias en el transcurso de la vida de los niños desde la niñez hasta la edad adulta.

El padre ofrece un vistazo a lo que es el mundo masculino

Los hombres y las mujeres son distintos; comen de manera distinta, se visten de manera distinta; huelen distinto. Sobrellevan la vida de distinta forma. Desde el punto de vista estereotípico los padres hacen "cosas de hombre" y las madres, "cosas de mujeres".

Las niñas y los niños que crecen con la figura de su padre se sienten más familiarizados y seguros con el mundo de los hombres. Las niñas que tienen padres que participan en su vida tienen más probabilidades de cultivar relaciones más saludables y de mayor confianza con jóvenes en la adolescencia y, posteriormente, con hombres en la edad adulta. Esto se debe primordialmente a que ellas tienen una mayor oportunidad de aprender de su padre, cómo deben actuar los hombres hacia las mujeres; es decir, entienden por experiencia qué comportamientos son inadecuados. Las niñas que se crían con un padre que participa en su vida también se siente más familiarizada desde un punto de vista saludable, con el mundo de los hombres. No se preguntan qué sensación da la barba de un hombre o cómo es sentirse abrazada por brazos fuertes. Este conocimiento genera una estabilidad y seguridad emocional que la protege de hombres explotadores y predatorios.

Los niños que se crían con su padre son menos susceptibles a ser violentos. Han podido confirmar su masculinidad y aprender de sus padres, cómo canalizar positivamente esa masculinidad y fuerza. El padre puede ayudar a su hijo a entender más cabalmente lo que es la sexualidad masculina apropiada, la higiene y qué conducta es adecuada a su edad. A veces puede resultar difícil para la madre poder enseñar estas cosas a sus hijos varones.

El padre puede enseñar respeto por el sexo opuesto

Los estudios nos muestran repetidamente que los padres varones casados tienen menor probabilidad de maltratar a sus esposas o niños en comparación con otros hombres.43 Esto significa que los varones y las niñas que viven con su padre en un hogar bien constituido tienen mayores probabilidades de aprender, mediante la observación, cómo debieran tratar los hombres a las mujeres.

Por lo tanto, es más probable que las niñas que tienen un padre que participa en su vida, seleccionen buenos novios y maridos, porque han tenido un buen modelo según el cual juzgar a los candidatos y, ciertamente, el padre también pueden ayudar a descartar a los malos candidatos. Los niños que se crían con su padre seguramente se convertirán en mejores maridos, puesto que pueden imitar los aspectos positivos de su padre y aprender de sus puntos débiles.

En The American Journal of Sociology se señala que "Las sociedades con patrones de socialización infantil que indican la presencia del padre ayuda a desarrollar a hombres que se sienten menos inclinados a excluir a las mujeres de las actividades públicas, comparado con otros que viven en sociedades en las cuales el padre está ausente".44

El padre conecta a sus hijos con los mercados laborales

Un punto crucial de la vida es la transición de la dependencia a la independencia económica. Esto normalmente ocurre en un proceso gradual y aborda principalmente la etapa desde los 16 a los 22 años. El padre puede ayudar a que sus hijos, en especial los varones, se conecten con los mercados laborales a medida que avanzan hacia la edad adulta. A menudo también tiene contactos de diversas índoles en la comunidad que pueden servir para ayudar a los jóvenes a obtener su primer trabajo. Cuando el padre no está presente, seguramente el hijo no tenga tantos vínculos y la motivación necesarios para conseguir un empleo de verano.

Conclusión

"Como el sociólogo David Popenoe señala: "Los padres son mucho más que ‘adultos secundarios’ en el hogar. Aquellos que participan en la vida de sus hijos, en especial los padres biológicos, brindan beneficios positivos a sus hijos que seguramente nadie más puede ofrecer."45 Estos realizan aportes considerables a la vida de sus hijos. Los niños se ven empobrecidos en su desarrollo cuando se les niega el amor de su padre.

En Review of General Psychology se señala que: "Muchos estudios concluyen que los niños que tienen a un padre motivado y que participa, en relación a niños cuyo padre es menos activo, tienden a ser personas más competentes en el aspecto cognoscitivo y social, menos inclinadas a estereotipar por diferencias de género, más demostrativas de su empatía y más adaptables desde el punto de vista psicológico".46

"Los padres varones pueden ayudar a sus hijos a obtener todos los resultados positivos que los programas mismos logran obtener. También pueden ayudar a que estos programas sean más efectivos. Los programas de Head Start pueden ser de gran ayuda para que los padres se conviertan en participantes eficaces en la vida de sus niños". Desde el Segundo Elemento al Quinto Elemento se ofrecerán estrategias para contribuir a que los programas preparen, planifiquen y mantengan sus gestiones para convertir a los padres varones en una parte clave y eficaz de su misión.

¿Dónde están los papás? ¿dónde debieran estar? Papi, tu debes estar donde están tus hijos.

—Herman A. Sanders, Daddy,We Need You Now: A Primer on African-American Male Socialization, 1996

El promover una paternidad responsable es la próxima etapa crítica de los servicios de bienestar público y una de las cosas más importantes que podemos realizar para disminuir la pobreza en los niños.

—Ex Vicepresidente Al Gore, junio de 2000

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Notas de referencia

1 Michael E. Lamb, "Fathers: The Forgotten Contributors to Child Development," Human Development 18 (1975): 245-266.

2 Paul R. Amato y Fernando Rivera, "Paternal Involvement and Children’s Behavior Problems," Journal of Marriage and the Family 61 (1999): 375-384.

3 Rohner y Veneziano, 2001, pp. 382-405.

4 M. Weinraub, "Fatherhood: The Myth of the Second Class Parent," in J.H. Stevens and M. Matthews, eds., Mother/child and Father/child Relationships (Washington DC: National Association for the Education of Young Children, 1978), pág. 127.

5 Henry B. Biller, Father and Families: Paternal Factors in Child Development (Westport, CT: Auburn House, 1993).

6 Paul R. Amato, Children in Australian Families: The Growth of Competence (New York: Prentice Hall, 1987).

7 Pruett, 2000, pág. 52.

8 Ellen Bing, "The Effect of Child-Rearing Practices on the Development of Differential Cognitive Abilities," Child Development 34 (1963): 631-648.

9 Norma Radin, "Father-Child Interaction and the Intellectual Functioning of Four-Year-Old Boys," Developmental Psychology 6 (1972): 353-361.

10 Ross Parke, Fatherhood (Cambridge, MA: Harvard University Press, 1996).

11 Henry B. Biller, "The Father and Personality Development: Paternal Deprivation and Sex-Role Development," in Michael E. Lamb, ed., The Role of the Father in Child Development (New York: Wiley & Sons, 1981), pág. 104; Norma Radin, cited in Pruett, 2000, pág. 45.

12 Michael Yogman, et al., "Father Involvement and Cognitive/Behavioral Outcomes of Preterm Infants," Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, 34 (1995): 58-66.

13 Michael E. Lamb, "Introduction: The Emergent American Father," in Michael E. Lamb, ed., The Father’s Role: Cross- Cultural Perspectives (Hillsdale, NJ: Erlbaum and Associates), págs. 3-25.

14 Pruett, 2000, pág. 41-42.

15 Frank Furstenberg and Kathleen Harris, "When and Why Fathers Matter: Impacts of Father Involvement on Children of Adolescent Mothers," R. Lerman and T. Ooms, eds. in Young Unwed Fathers: Changing Roles and Emerging Policies (Philadelphia: Temple University Press, 1993).

16 Barbara Dafoe Whitehead, "Facing the Challenge of Fragmented Families," The Philanthropy Roundtable 9.1 (1995): 21.

17 Anne Hill and June O’Neil, Underclass Behaviors in the United States: Measurements and Analysis or Determinants (New York: City University of New York, 1993).

18 Forensic Psychologist Shawn Johnston, quoted in The Pittsburgh Tribune Review, March 29, 1998, from Wade and Sylvester, 2002, pág. 106.

19 Robert R. Sears, et al., Patterns of Childrearing (Evanston, IL: Row Peterson, 1957); Pruett, 2000, pág. 48.

20 Richard Koestner, et al., "The Family Origins of Empathic Concern: A Twenty-Six Year Longitudinal Study," Journal of Personality and Social Psychology 58 (1990): 709-717.

21 Pruett, 2000, pág. 44, 41.

22 Alisa Burns and Cath Scott, Mother-Headed Families and Why They Have Increased (Hillsdale, NJ: Erlbaum and Associates, 1994), pág. xiii.

23 Wade F. Horn and Tom Sylvester, Father Facts, Fourth Edition (Gaithersburg, MD: National Fatherhood Initiative, 2002), pág. 15.

24 Horn and Sylvester, 2002, pág. 15.

25 Horn and Sylvester, 2002, pág. 28.

26 U. S. Census Bureau, "Living Arrangements of Children Under 18 Years Old: 1960 to Present."

27 Jason Fields, "The Living Arrangements of Children: Fall 1996," Current Population Reports, 70-74, Washington D.C.; U.S. Census Bureau, 2001.

28 Horn and Sylvester, 2002, pág. 12.

29 U.S. Census Bureau, Current Population Reports, P20-537, Table CH-5. Washington DC: U.S. Census Bureau, 2001.

30 U. S. Census Bureau, 2001, Table CH-5.

31 Allen Dupree and Wendell Primus, "Declining Share of Children Living With Single Mothers in the Late 1990s," Center on Budget and Policy Priorities, Washington, D.C., June 15, 2001, pág. 1.

32 "The Rise of Single-Parent Households." Hart and Teeter Research Companies for NBC News, Wall Street Journal, June 16-19, 1999.

33 New York Times poll, July 17-19, 1999.

34 Horn and Sylvester, 2002, pág. 27.

35 George Gallup, "Report on the Status of Fatherhood in the United States," Emerging Trends 20 (1998): 3-5.

36 Ronald Rohner and Robert Veneziano, "The Importance of Father Love: History and Contemporary Evidence," Review of General Psychology, 5 (2001) 382-405.

37 Kyle D. Pruett, Fatherneed: Why Father Care is as Essential as Mother Care for Your Child, (New York: The Free Press, 2000), págs. 17-34.

38 "Shuttle Diplomacy," Psychology Today, July/August 1993, pág. 15.

39 As cited in Kyle D. Pruett, The Nurturing Father, (New York: Warner Books, 1987), pág. 49.

40 John Snarey, How Fathers Care for the Next Generation: A Four Decade Study (Cambridge: Harvard University Press, 1993), pág. 35-36.

41 Eleanor E. Maccoby, The Two Sexes: Growing Up Apart; Coming Together (Cambridge: Harvard University Press, 1999), pág. 269.

42 David Popenoe, Life Without Father: Compelling New Evidence That Fatherhood and Marriage Are Indispensable for the Good of Children and Society (New York: The Free Press, 1996) pág. 146.

43 Linda Waite and Maggie Gallagher, The Case for Marriage (New York: Doubleday, 2000); David Popenoe, Life Without Father (New York: The Free Press, 1996); Glenn T. Stanton, Why Marriage Matters: Reasons to Believe in Marriage in Postmodern Society (Colorado Springs: Pinon Press, 1997).

44 Scott Coltrane, "Father-Child Relationships and the Status of Women: A Cross-Cultural Study," American Journal of Sociology, 93 (1988) pág. 1088.

45 David Popenoe, Life Without Father (New York: The Free Press, 1996), pág. 163.

46 Rohner and Veneziano, 2001, pág. 392.

Apreciación del aporte que realiza el padre para darles a sus niños un buen comienzo. HHS/ACF/ACYF/HSB. 2004. Español.

Last Reviewed: March 2009

Last Updated: March 31, 2015